
Hacía semanas que no iba, y tenía más mono en mi cuerpo que el peñón de Gibraltar.
Fui esta semana y la película que vi me compensó con creces el vacío: El discurso del rey (The King's speech, Tom Hooper. Reino Unido 2010).
CINE en mayúsculas, para mí la película tiene todos los ingredientes necesarios para que el producto salga redondo.
El rey George VI del Reino Unido se vio obligado a reinar tras la abdicación de su hermano Edward VIII. Es tartamudo, y por eso busca un terapeuta de trastornos del habla, Lionel Logue, que tiene unos métodos poco ortodoxos.
La interpretación de los actores es impresionante. No sólo la de los protagonistas principales, Colin Firth como George VI y Geoffrey Rush como el logopeda, que están que se salen, sino Helena Bonham Carter, como esposa del rey y futura reina madre, también está espléndida, igual que los secundarios Derek Jakobi (el arzobispo de Canterbury), Timothy Spall (Churchill), Guy Pearce (el heredero Eduard VIII, que abdica para casarse con Wallis Simpson) y el resto de actores.
El director Tom Hooper es experto en series televisivas de éxito, algunas históricas también, como Elizabeth I. En esta película utiliza un gran angular que ha sido criticado por muchos, porque difumina el fondo, y distorsiona los extremos, aparentemente sin motivo. Seguramente la razón es dar más protagonismo a los personajes y difuminar el fondo, que metafóricamente pretende ser el contexto político, la antesala de la Segunda Guerra mundial.
La película tiene diálogos inteligentes, humor, tensión, dramatismo, un excelente vestuario y se acompaña de la música adecuada en cada momento.
Para mí, una película redonda.