domingo, 17 de octubre de 2010

Si estoy oyendo a Luis Miguel, hoy es domingo

Hace ya un tiempo publiqué aquí lo mucho que me molesta entrar en una página web y que haya publicidad en movimiento. Dos años después, como era de esperar, la cosa no sólo no ha mejorado, sino que ha empeorado. Ahora, cuando accedes a la web de un diario digital, ya sabes que lo primero que te va a salir es un anuncio, y rápidamente apuntas el ratón donde imaginas que está la cruz para cerrarlo y acceder a la página que de verdad estás buscando. Es el primer paso. Una vez estás en la página de inicio, el siguiente es el bombardeo de publicidad móvil entre las diferentes noticias: imágenes que aparecen, desaparecen, cambian, colorines que se meten en la retina y te distraen de la lectura que has ido a buscar. Y no sólo en la página principal. Acceder al artículo, o a la entrevista que quieres leer en profundidad ni te protege ni tiene más conmiseración. Es difícil concentrarse en la lectura. Sin tener los ojos a los lados de la cabeza como los pájaros, tenemos una cierta visión lateral que nos impide eludir el anuncio que nos reclama. Y cuidadito con dónde dejas el ratón, porque la novedad es que como la flecha se pare sobre algún anuncio, o a veces incluso sin necesidad de que esté sobre él, se despliega automáticamente y te obliga a tragártelo.
Podría aducirse que los diarios digitales son gratuitos (de momento), y que de alguna manera tienen que financiarse. Me parece muy bien, pero los periódicos impresos no son gratuitos y también llevan publicidad, así que no se trata de publicidad sí o publicidad no, sino de que se quede quieta, y quien quiera leerla, que la lea, y quien no, pues que le dejen tranquilo.
Como dije entonces, me molesta que interfieran mis pensamientos o hacia dónde los dirijo. Y me molesta que me impongan lo que tengo que leer, o lo que tengo que ver.
Pues lo mismo con la música. No me gusta la música alta, porque me impide pensar. Me molesta ir en un coche con la radio a toda pastilla. Ya no digamos no ir en el coche, y tener que sufrir la de los que pasan con las ventanillas abiertas y con la música (por llamar a ese ruido de alguna manera) a miles de decibelios.
En casa, si se pone música, tiene que ser con un volumen muy moderado. Soporté la música estridente que escuchaba Pol de adolescente (afortunadamente la música que le gusta ahora también es de mi agrado), y tengo que aguantar la que escucha ahora Àlex (que ya se le pasará), pero saben que no pueden pasar de un cierto volumen, o se ponen los auriculares.
Pues el colmo es tener que oír los domingos la música que escucha alguien del barrio, del edificio de enfrente (no a menos de 40 ó 50 metros), cuando encima no te gusta. La vecina en cuestión (estoy segura de que es una mujer), escucha todos los domingos a Luis Miguel, y nos hace partícipes a todo el barrio de sus almibarados boleros. Incluso ahora, que las ventanas ya están cerradas.

9 comentarios:

calamarin dijo...

Dios mio Luis Miguel!!! me tiemblan las carnes solo de oír su nombre... esa sonrisa de dientes perfectos, esos trajes de maromo, esas miradas de macho en celo... Me repugna hasta el infinito!!!

Mercè Piqueras dijo...

No sé si és possible en tots els navegadors, però en el Firefox pots evitar veure la publicitat, no únicament la de les pàgines que s'obren, sinó també la publicitat que va incrustada en els webs.

Les finestres emergents pots blocar-les a través d'Opcions --> Contingut. Per als altres anuncis, cal clicar en una rodona vermella amb les lletres ABP (AdblockPlus), que hi ha en una de les barres superiors. Però no sabria dir si ja la duu el navegador o si me la va instal·lar el meu fill, que em va ajudar a configurar l'ordinador.

Ara ja ni recordava que abans m'emprenyava tant com tu quan entrava en una pàgina i veia anuncis en moviment.

maikix dijo...

Pues sí, Calamarin, Luis Miguel es muuuuuuuy rancio, y yo tampoco lo soporto. Si supiera exactamente quién es la susodicha fan, le ponía un mensaje en el buzón...

Mercè, no en tenia ni idea! Provaré a fer això que dius, a veure si no necessito cap aplicació... Moltes gràcies!

Candela dijo...

Eso, eso, si se tienen que financiar con publicidad, que la dejen quietecita. La primera página de los periódicos suele ser una bien grande que tapa todo el periódico. Pero ahora además en los márgenes de algunos diarios digitales, donde no hay publicidad ni nada si clicas ahí también se te abre una ventana publicitaria, y yo clico ahí, en zona muerta, con frecuencia para reactivar la barra de desplazamiento. Un COÑAZO. Y de ruidos qué te voy a contar, mi niña... :)

maikix dijo...

Lo sé, Candela, lo mío no tiene comparación con tus ruidos, sobretodo porque mi "luismi" sólo lo disfruto los domingos.

Por cierto que no te he dicho nada de tu nuevo look: pareces más seria y formal, pero te sienta fenomenal los kilitos menos!

PATSY SCOTT dijo...

jajaja, no te quejes que a mí los fines de semana me tocan un potpurrí de Perales y Julio Iglesias - abrir un ojo al ritmo de "y te has colgado
el bolso que te regaló y aquel vestido que nunca estrenastes lo estrenas hoy y sales a la calle
buscando amor..." o "¿y quién es él..." No puedo con la poesía profunda de Perales - creo que prefiero los boleros endulcorados de luismi.jaja
Por cierto, lo de acabar siendo fan de la música de los hijos es bastante habitual (debe ser que a fuerza de oir los temas mil veces...) besos y paciencia :)

maikix dijo...

Patsy, qué poco te prodigas!
No sé qué es peor, la verdad es que si tuviera que oír a Perales o a Julio Iglesias, seguro que también me quejaría como tú, jajaja. Pero es que además me parece que siempre es el mismo disco, ¿o será que todas las canciones me parecen iguales?
Lo de gustarme la música que escucha Pol... no te creas, es que ha evolucionado mucho en cuanto a preferencias. A veces, las menos, por suerte, escucha música machacona o electrónica... puf! esa no la aguanto.
Besos, guapa.

Víctor González dijo...

Me ha encantado lo de "¡que se quede quieta!". A Luis Miguel no lo conozco.
Un beso,

maikix dijo...

¡Pues no sabes lo que te pierdes, Víctor! Es la cosa más edulcorada y empalagosa que se puede escuchar en música hispana.
Y me aturulla tanto como los anuncios que no se están quietos ;)

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