Mostrando entradas con la etiqueta vacaciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vacaciones. Mostrar todas las entradas

sábado, 23 de julio de 2011

Vacaciones



Me voy de vacaciones. Lo necesito.
El Pirineo me espera, y yo espero su silencio, su naturaleza, su tranquilidad. También su frío, lo acepto.
A ver si a la vuelta, con los depósitos llenos de paz, energía y entusiasmo, me pongo al día. Este año no quiero desaparecer ni perderme, sino reencontrarme.

miércoles, 12 de enero de 2011

David y yo

En 1817 Stendhal, seudónimo del novelista francés Henri-Marie Beyle, visitó Florencia, admirando la belleza de estatuas, fachadas, cúpulas y frescos de las numerosas iglesias y galerías de arte que allí se encuentran. Al llegar a la Basílica de la Santa Cruz, sintió vértigo, palpitaciones y una sensación de ahogo que lo obligó a salir a tomar aire. Describió estas sensaciones en su libro de viajes Nápoles y Florencia: de Milán a Reggio:

Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de la Santa Croce, el corazón me latía con fuerza, eso que en Berlín llaman nervios; la vida se había agotado en mí, caminaba con miedo a derrumbarme.

En 1989, la psiquiatra italiana Graziella Magherini publicó un libro con los 106 casos registrados durante más de una década en el hospital Santa Maria Nuova de Florencia donde trabajaba, de turistas y viajeros en los que había observado los mismos síntomas que presentó el escritor, y lo denominó Síndrome de Stendhal.
El cuadro clínico varía en cada caso, pero generalmente se presenta con angustia, confusión, excitación, temblor, palpitaciones, sudoración, zumbido de oídos, e incluso alucinaciones, todo de aparición súbita.
Es un estado de ánimo transitorio, un arrebato que se da ante la contemplación de la belleza. Normalmente ocurre al observar obras de arte de notable belleza, en un espacio corto de tiempo y concentradas en un mismo lugar. Esto explicaría que Florencia, una ciudad que acumula tantas obras de arte renacentista, sea el lugar donde más casos se han observado.
Dicen que son especialmente susceptibles las personas con gran sensibilidad receptiva y ansia por contemplar la belleza artística, de ahí que se le conoce también como el mal del viajero romántico. Las personas afectadas por este síndrome, según Magherini, suelen ser turistas relativamente jóvenes, la mayoría mujeres que viajan solas y que proceden de ciudades tranquilas, con una vida ordenada, monótona y sin grandes estímulos artísticos.

Para Óscar Valtueña, médico e historiador del arte, tal síndrome no existe, ya que los síntomas que lo definen son vagos e inespecíficos, y no determinan una enfermedad.
A mí me da igual. Es posible que el apelativo de "síndrome" no sea afortunado, pero hay tantos así...
Llámesele como se quiera, que hay que nombrar las cosas para entendernos, pero existir, EXISTE. Doy fe, que lo sufrí en mis carnes, hace muuuuchos años, pero conservo vívido el recuerdo. Aunque entonces no supe qué me había pasado. Aunque no viajaba sola, era muy joven, mi vida era cualquier cosa menos monótona y no procedía de una ciudad tranquila y sin arte.

Fue en un viaje de fin de curso como profesora. Fuimos a Italia una semana, visitando Florencia, Venecia, Pisa, Siena y Verona. Tres días intensivos en Florencia visitando lo más destacado, lo que uno no se puede perder. Dejamos para el final el David de Miguel Ángel, por quien sentía devoción. Lo había visto muchas veces en dibujos, fotografías, reproducciones, y sabía cómo era. Pero tenerlo allí delante, tan majestuoso, tan grande (no me imaginaba el tamaño real), tan perfecto, tan suave, tan blanco (estaba recién limpito)... me puse a llorar como una Magdalena. Me dio un llanto irrefrenable, que me tuvo tres cuartos de hora sumida en lágrimas a la vez que no podía dejar de mirarlo, de dar vueltas a su alrededor, para cachondeo y estupor de todos los presentes.

Y eso que en realidad el David me parece que tiene algunas partes desproporcionadas, entre otras cosas, es cabezón.
Pero hasta en la gamuza de limpiarme las gafas lo tengo estampado.

martes, 7 de septiembre de 2010

Dis-curso escolar

El punto de inflexión hacia la vuelta a la normalidad tras las vacaciones, se hayan hecho éstas en junio, en agosto o nunca, lo marca el inicio del curso escolar (vale, sí, también el bombardeo de los coleccionables). Se acabó el trayecto rápido y tranquilo hacia el trabajo, el aparcamiento relativamente fácil, y los saldos de verano. Ya han subido hasta la barra de pan.

Este año hay algunas novedades. No sé si es generalizado en toda España, pero en Cataluña se ha cambiado el calendario escolar. Se ha adelantado unos días el inicio de las clases, a cambio de una semana de vacaciones en el segundo trimestre, entre navidad y semana santa. Además se ha suprimido el horario intensivo de los 15 primeros y últimos días del curso. Los maestros están que trinan por ello, y en algunas escuelas han decidido, como protesta, cancelar las salidas extraescolares durante el curso. Se acabaron las convivencias, las visitas al zoo, las excursiones...

Aparte de que el grueso de las vacaciones escolares sea en el periodo estival, por la dificultad de impartir clases con la canícula, parece lógico repartirlas un poco más, teniendo en cuenta que conciliar las vacaciones de los hijos con las de los padres, sean cuando sean, es impensable, puesto que ninguna empresa concede tantos días de vacaciones, ni sumando las de los dos progenitores en el caso que los haya. Está bien, pues, que se espacien, pero las cosas tienen que hacerse con previsión. En la actualidad, sólo hay montadas actividades para los niños en las vacaciones ya establecidas.
Y sin embargo, algo que no es novedad: aquí las cosas se hacen a la brava, por decretazo, se impone, y listos. Sin consensuar con profesorado, sin dotar con personal ni económicamente. Y de golpe. Nada de hacer las cosas paulatinamente, incorporando ayudas, y permitiendo que las familias se organicen. Así que hay que echar mano de abuelos quienes tienen la suerte de contar con ellos, o bien pagar canguros o centros privados, es decir, en la mayoría de casos, a base de dinero.
Tengo la gran suerte de haber dejado ya atrás esa época, mis hijos ya se cuidan solos.

Sin novedad tampoco en detalles absurdos: El curso escolar ha empezado hoy, 7 de septiembre. Son 4 días lectivos más al inicio, a cambio de 5 días en el segundo trimestre. Bien, no tengo objeción, pero... ¿por qué se empieza el martes y no el lunes? Me entero de que el segundo trimestre empezará el 7 de enero de 2011, un viernes, después del día de reyes, 6 de enero, que es fiesta. ¿No sería más lógico empezar el 6 de septiembre el primer trimestre, y el 10 de enero el segundo? ¿Hay alguna razón profunda que se me escapa, o simplemente es que las "mentes pensantes" no son tales?

Uff...! Me da mucha pereza empezar este curso...

sábado, 31 de julio de 2010

Volver

Ya estoy en el mundo. Tardé dos segundos en desconectar, y me costó unas horas volver a conectarme. No está mal, teniendo en cuenta que sólo he desaparecido 6 ó 7 días.
Todo sigue igual a la vuelta. ¿Por qué iba a cambiar nada? Los incendios de cada año, los muertos y desaparecidos en accidentes, evitables o no, las mentiras de los políticos y las próximas elecciones, los tópicos del verano en la tele sobre el calor, las playas, los turistas, nada apetecible que ver ni en el cine ni en la tele...

Bueno, algunas cosas han cambiado: Me he encontrado con la abolición de las corridas de toros en Cataluña, de lo que me alegro. De nuevo se ha muerto mi portátil, ni siquiera se enciende; y he entrado en facebook. Sí. Yo, contraria a este tipo de redes sociales, he claudicado. No pude resistirme a la invitación de mi hermana. Otros antes habían solicitado mi amistad y había hecho caso omiso. Quizá porque no fue la típica invitación impersonal sino que fue con mensaje. Sé que no sirve para nada más que chafardear. Hay a quien le sirve de herramienta de trabajo, para chatear, para quedar, para jugar... No creo que a mí me sirva de nada.

Seguiré a medio gas durante una semana más. Trabajando media jornada y con mis hijos con su padre, parece que las vacaciones se prolongan. Necesitaba este ocio para no hacer nada, dejar que el tiempo vuelva a transcurrir como debe, liberarme de presiones impuestas. Aunque sea pasajero, es necesario coger carrerilla para afrontar la vuelta al 100% de la actividad.

En el fondo, creo que soy una privilegiada.

miércoles, 21 de julio de 2010

Missing

Bueno, ha llegado el momento.
Estoy de vacaciones a medias desde el lunes y, como prometí, voy a desaparecer unos días. Pocos, pero suficientes.
Tengo que desconectar de todo: trabajo, familia, deudas, problemas... incluso del baile.
Pero os dejo un vídeo de animación. Es del año 1946, lo que no es óbice para que sea muy divertido. ¡Hasta pronto!


sábado, 10 de julio de 2010

¡Vacaciones, por compasión!

Pareciera, por la escasa actividad del blog, que ando ociosa, o descansando merecidamente de un año difícil donde los haya.
Nada más lejos de la realidad. Estoy trabajando 12 horas diarias, lo que consume la (cada vez más) escasa energía de que dispongo, así que no me toca más remedio que reducir las actividades, y una de ellas es el blog.
También me he dado de baja en el gimnasio, como era previsible. Ya sé, ya sé, hacer algún tipo de ejercicio va de maravilla, te mantiene, descarga adrenalina, libera endorfinas, ... Pero todo eso ya lo tengo con el baile, que me gusta mucho más. El gimnasio, ya lo había comentado, me aburre soberanamente y no me motiva.
Ya no hablo de amigos y familia, a quienes tengo medio abandonados.

El trabajo en el hospital es agotador. Llegaron los residentes nuevos a quienes hay que enseñar, y adivinad a quién encomiendan esa tarea. A mí me encanta enseñar lo que sé, pero también me gusta recoger los frutos de lo que siembro. En cambio, cuando los tengo enseñados, los recogen otros. Eso me cabrea.

Por otro lado, la realidad cotidiana está tan enmarañada que no ayuda a mejorar mi estado de ánimo. La crisis sigue devorando puestos de trabajo, amenazando las jubilaciones y llevando familias a la pobreza. El oasis catalán de la política, eufemismo que alguien se inventó, es más bien una fosa séptica, ni mejor ni peor que la del resto de España, donde la corrupción, el descaro, la desfachatez, la demagogia, el engaño, etc, etc, campan a sus anchas. Mientras, el fútbol parece que desenfoca y anestesia las mentes.
Por eso me gustaría que hubiese políticos como Cidinha Campos, de Brasil, de quien os dejo un vídeo que no tiene desperdicio. Igual hasta me interesaría la política.




¡Con un par de ovarios!

Naturalmente, tengo vacaciones del hospital, que empezaré el día 19, pero en el trabajo privado no tengo. Si quiero dejar de trabajar unos días, tengo que buscar a alguien que me sustituya, y tampoco puedo disfrutar de muchos días, puesto que si no trabajo, no cobro. Teniendo en cuenta los líos económicos en los que estoy metida, no es muy factible.
Pero me tomaré unos días de descanso, en los que voy a desaparecer del mapa, me voy a ir y no le voy a decir a nadie a dónde.

lunes, 4 de enero de 2010

¡Salud y swing!

¡¡¡FELIZ AÑO NUEVOOOOOO...!!!

Estoy escribiendo desde el trabajo, aprovechando que tengo poca faena, porque estoy sin interné en casa, y con el portátil lleno de virus que me hacen la puñeta (deben ser H1N1, que ahora todo es la gripe A).

Quiero disculparme si a alguien no he podido contestar un comentario, una felicitación o un correo. Hace pocos años no lo conocía(mos), y ahora no podemos vivir sin ADSL...!

Cuando puedo leo los blogs que sigo, así que no penséis que estoy totalmente out. He estado unos días de vacaciones, pero en el hospital siempre consigo un momentito para conectarme. Espero que no os olvidéis de mí y también espero resolver pronto el problema y seguir.

Mi salud está regular, sigo con la cervicobraquialgia que compenso bailando: mientras bailo no me duele nada, así que estos días he bailado lo que he podido y lo que no. Estoy valorando volver a coger la baja, porque todos los médicos están de acuerdo en que si no paro, no voy a mejorar. Puesto que mi jefe no ha dado las mínimas muestras de conmiseración, yo tampoco voy a tener miramientos.

He empezado el 2010 guerrera.

lunes, 17 de agosto de 2009

La festa, Gràcia!










Leo con satisfacción que las fiestas de Gràcia se están desarrollando, de momento, sin conflictos.
Ha habido años sangrientos que han hecho peligrar unas fiestas consideradas de interés nacional.
Los okupas de los que habla la noticia, que terminaron la fiesta a su hora, y se pusieron a barrer y a limpiar, no son precisamente los violentos que se dan cita en todo tipo de manifestación, y especialmente las fiestas, para meter bronca, enfrentarse a la policía, romper mobiliario urbano y sembrar el terror.
La policía está actuando sobretodo con los lateros, de los que ya hay más que bares (que ya es haber).

La violencia y el incivismo es lo que hace que muchos vecinos del barrio se marchen de vacaciones precisamente en estas fechas. Yo misma me alegro de vivir en un extremo, y no en el meollo.

Esta tarde se fallan los premios a las calles decoradas por los propios vecinos, que con mucho esfuerzo durante todo el año eligen una temática y realizan los adornos, en su mayor parte con material reciclado. La calle Verdi a menudo se lleva la palma, suele tener una decoración espectacular muy elaborada, pero las calles más modestas no se quedan atrás, pues donde no llega la tecnología llegan la imaginación y la maña, que parece mentira lo que dan de sí las botellas o las garrafas de agua.

Por la tarde y noche es casi imposible pasar por las calles de la multitud que hay, y para ver bien los decorados hay que ir por la mañana (cuando están hechas las fotos que os muestro). Sin embargo, en algunas calles la iluminación es protagonista, y cambia mucho por la noche, cuando aparecen luces de colores que potencian el efecto visual de los objetos.
Algún año ha caído un aguacero durante las fiestas y ha estropeado la decoración, pero casi siempre son los gamberros los que destrozan el trabajo realizado. A domingo por la mañana sólo habían roto el suelo de porexpán de un tranvía.

Las temáticas varían de un año a otro, a veces coinciden más de una calle, y son de lo más variopinto. Este año la calle Verdi es medieval, en la calle Fraternitat han representado el origen de la vida, la plaça Rovira es el fondo del mar, una parte de la calle Joan Blanques escenifica la fragilidad, otra el cuento Hansel y Gretel, la calle libertad homenajea a Japón, con múltiples figuras hechas con origami (papiroflexia)... En total, dieciséis calles engalanadas, una más que el año pasado, aunque menos que otros.

La crisis ha reducido las subvenciones, pero no se nota demasiado. En prácticamente todas las calles hay un escenario donde durante el día se realizan actividades familiares, campeonatos de juegos de mesa, comidas vecinales, talleres para niños..., y por la noche hay conciertos.
Este año la plaça del Diamant es la plaça del swing, y ahí me tenéis todos los días...!


P.D. Dicho todo lo cual, no quiere decir que no me queje de que la gente mee en la calle, vomite en cualquier parte, deje restos allá donde vaya, etc, etc.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Trabajar en verano

Siempre había pensado que trabajar en verano, y más concretamente en el mes de agosto, era una gozada. La mayoría de gente concentra sus vacaciones en ese mes, sobretodo las familias con niños, cuando no tienen escuela ni esplai donde dejarlos. Se nota el vacío en la ciudad (a excepción de las zonas turísticas), el trabajo disminuye (con un poco de suerte además el jefe no está), y los locales que están abiertos tienen menos aglomeraciones.

Pero desde hace unos años se está convirtiendo en una pesadilla: Se aprovecha la disminución de gente, tráfico y trabajo para hacer obras de todo tipo, con las que nos martirizan a los que quedamos:

Barcelona está levantada en obras, y mi barrio especialmente. Están derribando un viaducto que, por cierto, afeaba bastante, y cada mañana me encuentro una sorpresa en forma de calles y pasos cortados, con lo que tengo que buscarme vías alternativas para ir a trabajar.

Los trenes de la Renfe en plaza Catalunya (centro neurálgico de la ciudad) no funcionan, están arreglando la catenaria. Varias líneas de metro están cortadas entre algunas estaciones. En algunos puntos han puesto autobuses con la misma frecuencia de paso para sustituir (como si fuera lo mismo un metro, donde caben más de mil personas, que un autobús, donde caben ciento y pico), pero en otros, búscate la vida.

El hospital también está en obras. Están remodelando las urgencias, entre otras cosas. Si habitualmente me molestan los ruidos en el trabajo (y en casi todas partes), trabajar con el ruido de martillos neumáticos me resulta insoportable.

Los inconvenientes no se acaban con el ruido. El hospital donde trabajo está en la montaña, donde no llegan metro ni tren. El único transporte público (aparte de los taxis) es el autobús. Autobuses que, al ser escasos y de pocas procedencias, hacen una ruta extremadamente larga dando rodeos para recoger al mayor número posible de usuarios. Como consecuencia, la mayoría de la gente que va al hospital, ya sean trabajadores, enfermos, familiares o amigos, estudiantes, comerciales, etc, va en coche privado.

El hospital dispone de plazas de parking descubierto a todo su alrededor, y un parking separado de tres plantas subterráneas, ambos a todas luces insuficientes. Aparcar se convierte en una empresa imposible según a qué hora llegues, y en un circo en los cambios de turno. Pues bien, con las obras, han reducido en número no despreciable las plazas, ocupadas por maquinaria, casetas prefabricadas, contenedores de escombros... sin ofrecer alternativa.

Ahora, por lo menos, no pasa la grúa a llevarse los coches mal aparcados (aunque no molesten), porque hubo una revuelta cuando los primeros días la grúa de Badalona (de sobras conocida por su avidez recaudatoria) hacía su agosto particular en el hospital.

En fin, que el próximo año tengo que cambiar de estrategia vacacioneril, porque esto no hay quien lo aguante.

jueves, 23 de julio de 2009

¡Premio!

Candela y su familia han hecho un viaje de ensueño tanto desde el punto de vista viajero en sí, de llenar la pelotilla del ojo, recorriendo maravillosos lugares, como desde el punto de vista emocional, haciendo realidad una ilusión en un ambiente entrañable que nos ha embriagado a quienes las hemos seguido.

Y no sólo ha hecho posible ese sueño, sino que nos lo ha ido contando incansablemente desde su blog Por algo lo digo, sorteando las dificultades que sabemos aparecen cuando uno viaja, despreciando el cansancio tras jornadas agotadoras, y encima lo ha hecho de forma amena, haciéndonos partícipes a sus seguidores de sus descubrimientos, integrándonos como uno más de los viajeros.

Por si fuera poco, al llegar se ha sacado de la chistera unos premios... ¡que encima nos concede a nosotros!, cuando ella debiera llevárselos todos.
Así que sólo puedo darle las gracias por haberme otorgado un inmerecido premio que me tomo como un souvenir traído de las tierras por donde han estado.

Sus condiciones son éstas:

1. Puedes otorgar este premio a otros blogs viajeros si antes lo has recibido tú.
2. Puedes no otorgarlo a nadie más o hacerlo en el tiempo cuando quieras.
3. Puedes otorgar cualquier categoría del premio independientemente de la que hayas recibido tú.
4. Al entregarlo a otros blogs puedes dar otro significado a cada una de las modalidades o incluso crear modalidades nuevas.
5. Debes indicar la dirección del blog que te dio el premio.
6. Puedes renunciar al premio no adjuntándolo en tu blog.

Y aunque mi viaje a Marruecos no tiene comparación, me hace ilusión conceder a mi vez el premio a los que me seguís, a los que estáis ahí y me habláis, ande donde ande, aunque ya hayáis recibido el premio:

Ah! Tampoco comportan compromiso ni obligan a nada.

lunes, 20 de julio de 2009

Marruecos

¡Ya estoy otra vez aquí, de vuelta!
Ha sido una semana intensa en Marruecos. Teníamos que ir tres amigas, pero una perdió el avión (!), así que sólo fuimos dos.

Es un viaje que yo nunca habría planeado, pero como no tenía ningún plan...
Para ser más exactos, mi plan era no ir a ninguna parte, y me dejé convencer. Pues bien, está claro que los viajes que no se planean son los mejores.

Yo partía de Barcelona, y nos encontrábamos en el aeropuerto de Marrakech.
Pasamos la primera noche aquí, y a la mañana siguiente, decidí que aquel país no era para mi, juré que no volvería. Me pareció una ciudad y unos habitantes demasiado agresivos para mi.
Pero tomamos un autocar a Essaouira, donde hemos pasado la mayor parte de los días, y he vuelto enamorada.

Essaouira es una ciudad pesquera en la costa atlántica de Marruecos, desde aquí en línea recta hacia el oeste.
Tiene una Medina amurallada constituida por un laberinto de estrechas callejuelas y un par de calles anchas atravesadas por puentes, plagadas de tiendas de artesanía, en su mayor parte ropa, calzado, bisutería, marquetería y cerámica. Tiene además mercado de pescado, de especias y de cereales diario.

Lo peor, el azote constante de los vientos alisios, que hace que el tiempo no sea caluroso (hemos dormido todos los días con manta), y sea el paraíso de los practicantes del surf y el Kite-surf. Por la misma razón, no te das cuenta de cómo pega el sol, con lo que he sufrido quemaduras en cara y cuello, la mitad inferior de las piernas y los pies (lo único que no llevaba cubierto).

Lo mejor, su gente, su amabilidad y su hospitalidad. Hemos hecho muchos amigos, de los que nos ha dado mucha pena despedirnos.

Gracias a ellos, puedo decir que seguro que volveré a Marruecos.

Pero mañana... ¡¡¡A trabajar!!!

lunes, 13 de julio de 2009

¡Vacaciones!

Me voy de vacaciones.
Unos días, solamente, pero me voy.
¡Qué ganas, de romper con la rutina, de desligarme del trabajo, de jefes y, sobretodo, de algunos que "trabajan" conmigo!

Si todo va bien, cuando se publiquen estas líneas ya no estaré aquí.
Espero descansar un poco, hacer muchas fotos y enseñar algunas.
Me voy a la aventura, y espero que todo salga bien.
A la vuelta comentaré cosas de donde voy, porque no conozco nada y tampoco he tenido tiempo de buscar información, así que todo será sorpresa.

Dudo que pueda conectarme a Internet, así que disculpadme porque durante unos días (pocos) no atenderé a comentarios. Espero cuando vuelva tener mucha faena acumulada.

¡Hasta la vuelta!

lunes, 8 de septiembre de 2008

Míkonos





Tendréis que disculparme. He vuelto perezosa.

Después de una semana en Míkonos, tomando el sol, cerveza, copas entre gente guapa, oyendo griego y disparando sin parar fotos a las capillitas, las calles, las escaleras, a Petrus... sin dejar de ver el mar, de ese azul intenso que exhibe el Egeo, y que contrasta con el encalado de las casas y destaca las ventanas azules y rojas... Quién es capaz de dar un palo al agua?

Te limitas a recordar, a repasar las fotografías una y otra vez, a pensar lo bien que se está de vacaciones, cuánto favorece el sol, qué difícil es el griego, qué divertido es ir en moto, qué fría estaba el agua, qué caro estaba todo, qué bien lo hemos pasado...

Míkonos es una islita pequeñita, y una semana da para recorrerla entera y disfrutarla bien.
Me alegra haber podido patearla y haber hecho de todo, no me gustan los viajes relámpago en los que, si ves algo, lo ves por encima, donde puedes decir que has estado, pero no que conoces.
Me ha recordado mucho a Menorca, en el sentido de isla pequeña y cuidada, urbanísticamente no se permiten las casas de más de dos plantas, así que es como Binibéquer, pero a lo grande, y con muchísimas tiendas, de ropa de marca, joyerías, de artesanía... la mayoría para gente con mucha pasta.

Por la noche se transforma y pasa a ser como Ibiza. Casi no se puede caminar por las calles, mucha gente, MUUUY arreglada, con unos tacones imposibles caminando por el suelo irregular, pieles morenas y cuidadas brillando bajo la luz de los lugares de moda, piernas al aire rematadas en los pies bien por sttilettos o por botas de invierno (moda que al parecer se ha impuesto este verano y que no entiendo). Ropa cara, gasas, mucha pedrería, cabellos impecables, tanto ellas como ellos. Y sobretodo los gays, que desplegaban sin pudor todo su arsenal de seducción. Ya ni hablar de los travestis, a quienes no falta detalle de adorno, desde la cabeza a los pies, acaparando la atención y sirviendo de reclamo a los locales.

Los pobres lugareños no deben poder dormir, porque los bares compiten con el volumen de su música. Una música, en general, estridente y machacona. Música discotequera de los años ochenta remasterizada y acelerada. Nosotros buscábamos sitios donde pusieran música griega, suave, a medio camino entre los fados y la música árabe, o bien locales donde un pincha nostálgico nos deleitaba con música de nuestra onda.

Ahora sí, ya se han acabado las vacaciones.


jueves, 31 de julio de 2008

Día 8. Vuelta a casa













Último día en Malta, con el tiempo justo para recoger y marcharnos.

Nos íbamos de Malta casi todos con ganas. Es una lástima, creo que el calor ha pervertido la percepción. Si alguien viaja a Malta, recomiendo que no sea en verano.


Nos levantamos como siempre, desayunamos, hicimos los equipajes, pagamos la cuenta y nos fuimos a la parada de autobuses.


Teníamos que ir, una vez más, en autobús a la estación central en la Valletta, a coger otro autobús que nos llevaría al aeropuerto.


Salimos con tiempo de sobra para coger los dos autobuses y comer en el aeropuerto antes de embarcar.


No sé cómo lo hicimos, pero subimos a un autobús que iba a la Valletta, sí, pero dando un rodeo impresionante, por lugares por donde no habíamos pasado. Por fin llegamos a la plaza Tritón, donde hicimos el transbordo de autobuses.


Entre la Valletta y Luqa, donde está el aeropuerto, hay unos ocho o diez kilómetros, trayecto para el cual pensaba que emplearíamos quince o veinte minutos, tirando largo, media hora.


No contábamos con que el 8, el único autobús que iba a Luqa, pasaba por todos los pueblos de alrededor, haciendo paradas de diez minutos!


Cuando llegamos al a eropuerto ya me estaba poniendo de los nervios, teníamos el tiempo justito para comernos un bocadillo rápido, y embarcar a las 13:30 h.


Nos dio tiempo a todo, y llegamos bien.


En Barcelona nos esperaba Tonio (gracias! Siempre se agradece que te espere alguien con coche en el aeropuerto).


Teníamos que deshacer las maletas, lavar la ropa, y volver a hacerlas, porque nos íbamos a...

MENORCA!

Día 7. Marsaxlokk






Este fue un desastre de día, diría que el peor. Decidimos ir a Marsaxlokk, un pueblecito pesquero al este de la isla. Parecía que por los alrededores había playas para bañarse (al menos así lo indicaban los mapas). El problema era cómo moverse, o simplemente moverse, bajo el calor.
Llegaban a Marsaxlokk desde Bugibba dos autobuses, el 427 y el 627. El primero iba por la Valletta, y el último por el norte, ruta que no habíamos hecho, así que decidimos cogerlo.
Salía un autobús cada hora en punto, y pretendíamos subir al de las once. A las diez y media ya estábamos en la parada.

A las 10:45 llegó un 427, suponíamos que con retraso (según el prospecto, salía a las diez y media). Yo iba dando vueltas por la estación, no me fiaba que a algún autobús no le cambiasen el número sin avisar. Pasadas las once, ya mosqueada, le pregunté al inspector, quien me informó que hasta las 12 no salía un 627, el de las 11 ya había pasado.
- No puede ser, nosotras no nos hemos movido desde las 10:30 y sólo ha pasado un 427.

- Ah... claro, es que el conductor le ha cambiado el número, y ha pasado a ser un 627...

- !!!

No me lo podía creer. Teníamos los hados en contra... y encima los autobuseros nos tomaban el pelo!

No teníamos alternativa, así que esperamos al autobús de las 12, que partió puntual.

Llegamos a Marsaxlokk cerca de la una. Nos avisaron que el último autobús volvía a las cinco.
La postal que teníamos en la cabeza era la de un pueblecito pesquero lleno de encanto, con mucha gente paseando por el puerto, con terrazas desde donde contemplar las vistas...

Y nada: ni terrazas, ni gente, ni vistas.

En el paseo lo único que había era unos chiringuitos de mercadillo ambulante que vendían los mismos souvenirs que en todas partes.
Parecía que al otro extremo del puerto había una playita, pero la caminata parecía larga, y bajo el calor aplastante no nos veíamos capaces de llegar, sin poder tomar ni una cervecita ni nada...

Eva dijo que diésemos media vuelta.

Convinimos comer y marcharnos. En el mismo puerto, bajo unas sombrillas que acrecentaban la sensación de bochorno, comimos un menú marinero bastante infecto, entre caras de agobio y malestar por el derroche de día que llevábamos.

Mientras tomábamos café, vimos pasar el autobús, a las dos y cuarto. Si el último salía a las cinco, y pasaban cada hora, éste iba tarde.

Creíamos que cogeríamos el de las tres, y lo esperamos en la parada. En un horario que colgaba de un palo (raro, porque ya éramos expertas en paradas de autobuses, y en ninguna había información sobre cuáles pasaban, a qué horas, o qué rutas hacían), constaba que salían a las horas y cuarto (entonces el que habíamos visto antes, iba bien), y que el último era a las 16:15 h.

No entendíamos nada.
El de las 15:15 no pasó. Después de dejar pasar un 27 que iba a la Valletta, al que subieron algunos pasajeros que esperaban con nosotras, por si acaso, sobre las cuatro de la tarde pasó otro 27, al que subimos ya desesperadas. Después de casi dos horas de espera, sin contar las de la ida, todos estábamos bastante crispados.

El 27 nos dejó en Valletta, y propuse ir a Sliema, zona que no habíamos visitado, al este de Valletta, al otro lado de la bahía. A Eva le pareció bien, los niños fueron a regañadientes.

La pelea con los autobuses no había acabado: nuestra guía indicaba que el 63 iba a Sliema, pero después de esperarlo, el conductor nos dijo que no, poco menos que estábamos locas, de pensar que ese autobús fuese a Sliema!
Cuando por fin llegamos, tampoco había mucho que ver, pero nos pudimos tomar un buen vaso de cerveza (de Pepsi, los niños), en una terraza.

De vuelta, estábamos cansados, de no hacer nada, de horas desesperando autobuses, del calor, de la sensación de pérdida del día...

Nos resarcimos en el Harry's.


miércoles, 30 de julio de 2008

Día 6. Las tres ciudades












Esta mañana he ido a una tienda de fotos (que además era tienda de souvenirs y de bolsos y maletas), para descargar las fotos de la tarjeta de la cámara al pendrive. Es la única solución que me han dado, después de consultar en el hotel, donde los ordenadores que tienen son antiguos, y en el cyber, donde no debían tener los drivers porque no se reconocía la tarjeta, a pesar de tener ranura. Por esta operación me han cobrado ¡CINCO EUROS!

No teníamos claro qué íbamos a hacer hoy, así que nos hemos dirigido a la estación de autobuses y de aquí nos hemos ido a Valletta.
Hemos embarcado en un autobús que nos llevaba al otro lado de la bahía este de Valletta, a Las tres ciudades: Vittoriosa, Kalkara y Senglea. Este es el lado pijo de la isla, todo cuidado, limpio, con flores, y unos yates de infarto. En el puerto de Vittoriosa, como ya estábamos acalorados, nos hemos parado en un bar a refrescarnos, y después hemos dado un paseo hasta Kalkara. Las tres ciudades, muy bonitas y tranquilas. Tan tranquilas, que no había ni un restaurante para comer. Volvemos al bar de antes, pensando que podríamos comer, pero no, al parecer sólo dan cenas. La chica del bar nos dice que el único sitio donde quizá nos dan de comer es el el chino de al lado, comandado por una china atípica, muy alta y con muy malas pulgas, que nos sirve de mala gana.

Hemos pasado un calor impresionante, nos hemos cocido.

Después de comer, otro paseo, esta vez por Senglea, ciudad más humilde que las otras dos. Barajamos la posibilidad de volver a la Valletta en barco, pero queda tan lejos la parada que la sola idea de seguir caminando bajo el implacable lorenzo nos hace desestimar la idea, y volvemos en autobús.

De vuelta al hotel, hemos sido los últimos en cenar. Cansadas como estábamos, no teníamos ganas de salir, pero los niños insisten en ir al cyber y, mientras, nosotras descubrimos un pub irlandés chulísimo, el Fat Harry's, con actuaciones en directo.


Día 5. Comino









Vuelta a Cirkewwa, al noroeste de la isla, para coger un barquito que nos llevaría a Comino. Es como una golondrina de Barcelona.
Otro sofoco: anteayer, cuando viajamos a Gozo, en el puerto había un tipo repartiendo propaganda para ir a Comino, que nos convenció utilizando el señuelo de que el viaje de ida y vuelta de los adultos costaba 10 euros, y los niños gratis, señalando a Érik y Àlex. Pues bien, a la hora de la verdad, los niños como los nuestros pagaban medio billete. Me enfrenté al señor, diciéndole que no era aquello lo que había prometido, y acabó sin cobrarnos el pasaje de los niños, pero de muy mala leche. Me molestan estos regateos.

El barco nos llevaba a la Laguna Azul, lugar paradisíaco si no hubiera gente ni barcos. El agua es de color azul turquesa intenso, aunque con rocas en el fondo, y para llegar a esa promesa esmeralda hay que atravesar primero otras rocas cubiertas por algas marrones.

Hay dos orillas, a uno y otro lado de la laguna, con un enjambre de gente, sombrillas y hamacas. En una orilla hay chiringuito, donde se podía comer, y por lo tanto es la más poblada. So pena de quedarnos sin comer, decidimos que nos dejasen en la otra, pensando que estaríamos más tranquilos.

...JA!!!

Un colegio de italianos en viaje de fin de curso en pleno, ocupaba el minúsculo espacio de arena que nos correspondía a tropecientas personas.

Aún así, alquilamos una sombrilla y dos hamacas, y nos colocamos en un extemo, junto a las rocas, casi dentro del agua. El mismo tipo que alquilaba, vendía unos bocadillos infectos que compramos para comer.

Mientras nosotras nos relajábamos, los niños cruzaron a nado hasta la otra orilla, donde había un acantilado de unos 10 ó 12 metros desde donde se tiraron tras valorar los riesgos y ver a otros que también lo hacían.

Presenciamos un desfile de modelos, modelitos, reporteros gráficos, narcisos y otras hierbas, y tras criticarlos abiertamente, aprovechando que no nos entendían, y emularlos posando, cual sirenita, volvimos al punto de partida del barco, de donde nos recogían a las cinco.

El trayecto de vuelta a Malta incluía un paseo alrededor de Comino, acercándonos a las grutas de sus acantilados. Mira por dónde, Eva se quedó sin batería en la cámara, y yo con la tarjeta llena!

LinkWithin

Blog Widget by LinkWithin