martes, 2 de febrero de 2010

Gimnasio

A pesar de mi antipatía por el deporte, me he apuntado a un gimnasio.
Sí, señores.
No se trata de ningún propósito de inicio de año, que éste está ya entradito, y yo no gasto buenos propósitos, sino consecuencia de mi lesión.

Nadie duda que mi hernia discal cervical está causada por la postura estática y sedentaria a la que me obliga mi profesión: cuando no estoy examinando muestras al microscopio las examino macroscópicamente, y cuando no, estoy delante del ordenador, leyendo o escribiendo.
Aunque me recupere del todo, es evidente que si vuelvo a lo mismo, tengo muchas probabilidades de que se vuelva a reproducir la hernia, ésta u otra. Como a estas alturas de mi vida no voy a estudiar otra carrera ni a tirar por la borda la que tengo, no puedo cambiar de trabajo (aparte de que no quiero, si no es para dedicarme al baile ;P), así que tengo que hacer algo al respecto, y lo único que puedo hacer es reforzar la musculatura y moverme un poco más.

Todo este minirrollo que os he soltado se puede resumir en que: tengo que hacer algo para no herniarme con mi trabajo, y ese algo es gimnasia.
Gimnasia: técnica de desarrollo, fortalecimiento y flexibilización del cuerpo por medio del ejercicio físico.

Hace unos años me apunté a un DIR (gimnasios muy extendidos por aquí, no sé si están también por el resto de España), que tienen fama de pijos, pero uno de ellos quedaba cerca de mi trabajo de la tarde. Iba un par de veces por semana, cuando el trabajo me permitía "montármelo". Aún así, me complicaba bastante la vida. Creo que decidí ir porque estaba cercana a los 40 y me entró el pánico.

Durante unos días hice una tabla de ejercicios que me propuso el entrenador (común, no personal) para empezar. Cuando la completé, me sugirió pasar a las máquinas y hacer pesas. Empecé por las máquinas, aunque me sentía bastante ridícula en esos aparatos que me parecen potros de tortura, y seguí con las pesas.
Las pesas para hacer bíceps consisten en una barra metálica a la que se añaden a ambos lados los pesos paulatinamente. Sé que la mayoría de gente conoce todo esto, pero para mí era novedad. El entrenador me advirtió que la barra sola ya pesaba seis kilos, con lo que debía empezar sólo con ella, sin ponerle peso.

Imaginaros la situación: en la sala del gimnasio, llena de aparatos con gente practicando todo tipo de ejercicios. Al fondo, toda una pared de espejo. Frente a ésta, unos bancos y las pesas, para que quienes practicasen se mirasen en él (para evitar malas posiciones, supongo). Yo, que me siento en un banco, totalmente frente al espejo, dispuesta a empezar a hacer pesas. Detrás mío, todos los vigoréxicos. Yo, que cojo la barra con las dos manos, flexiono los brazos y... ¡zas! Me arreé un trompazo en todos los morros con la barra, de la fuerza que había hecho ¡pensando que costaría mucho elevar seis kilos!
Inmediatamente se me hinchó el labio superior y empecé a sangrar como un cochino en la matanza. Me tapé con las manos y corrí a una de las fuentes de agua que había en la sala. Nadie me había visto, todo el mundo estaba pendiente únicamente de sus músculos. Mientras me echaba agua, se acercó por detrás el entrenador, me preguntó qué tal, y yo, con una mano tapándome la boca, y con la otra levantando el pulgar en señal de éxito...

Me dolía más el orgullo que el labio. Salí de allí y no volví nunca más.

13 comentarios:

calamarin dijo...

bueno, bueno, eso es un pequeño incidente sin importancia y superable... Lo peor para mí de un gym es estar rodeado de pijos y barbies maquilladas (ya que ellas incluso en esos momentos tienen que estar pintadas como puertas) Solución un gym macarra como al que voy yo... y lo de las pesas es cierto que es muy aburrido, pero cuando empiezas a ver los resultados en tus carnes te aseguro que engancha...

alma máter dijo...

Madre mia!!!.. si.. si.. no vuelvas!!! Esti de la gimnasia es hasta peligroso...

Un besote!

maikix dijo...

Calamarin, sé que engancha, porque mi peluquero lo está, y cada vez que voy me enseña un nuevo músculo "que le ha salido". Dudo que me enganche a mí, pero no descarto nada, vete a saber por dónde salen las endorfinas...

Alma, no volveré a aquél, que era muy repijo, pero no tengo más remedio que ir a alguno. Aunque creo que iré con las yayas que hacen actividades tranquis...

Besos a los dos.

..Aρolline.. dijo...

es verdad el gimnasio puede ser peligroso ...

besos

Isa dijo...

En verdad que es tremendo eso de los gimnasios. Yo tb probé en uno pijillo porque me cae cerca de casa y la única condición que puse a los entrenadores era que no quería sacar ni un músculo, ufffffffff, me dan repelús. Aparte empecé a dar clases de Pilates y me encantó, pero la verdad es que odiaba el ambiente, así que lo dejé y por internet, señores/as ¡sí!, encontré una tia estupenda que va a casa dos veces por semana y me sale más barata que el gim.
Llevo ya dos años con ella, así que la experiencia es buena y mi body lo nota.

maikix dijo...

Hola, Apolline, bienvenida.
Desde luego, mi experiencia no es buena, pero cuando están tan llenos los gimnasios, algo tendrán.

Isa, ¿¿¿Entrenadora personal en casa...???!!! Tú sí que sabes. Ya veremos lo que duro yo aquí (cuando pienso que esto ya es para siempre, se me erizan los pelos!)

Besos a las dos.

JOSÉ ÁNGEL HIDALGO dijo...

Sabia decisión. Nada como un paseo en bicicleta.
Saludos.

maikix dijo...

José Ángel, no sé si no lo has entendido bien, ME HE apuntado al gimnasio. Ya sé que es mejor la bici de verdad, pero tengo que hacer algo más que piernas (que también).
Saludos.

ISA dijo...

Suena mu pijo ¿no? y lo es pero no lo es. El gym (Holmes, en Barcelona hay varios creo), me costaba, con 1 clase de pilates a la semana, unos 150 euros mensuales
Con la profe en casa, 3 horas a la semana (hora y media martes y jueves), 120 euros al mes.
Si cuento el tiempo que me ahorro en ir y venir y cambiarme, y la gasolina y los dias que faltaba porque no me apetecía ir o no me venia bien, es un chollo porque además el resto del gym salvo el jacuzzi muy de tarde en tarde, se puede decir que no usaba nada.

maikix dijo...

Isa, yo pago por el gimnasio al mes 32€, con clase de pilates en grupo tantas veces como quiera a la semana. Debo añadir 40€ al mes si quiero pilates personalizado, con máquinas.
No gasto gasolina porque lo tengo a 200 metros de mi casa.
Lo de cambiarme y ducharme fuera de casa sí me da palo.

PATSY SCOTT dijo...

Pues yo no he pisado un gimnasio en mi vida y me espanta. Pero tienes que hacer algo - no sabes lo que me he acordado de tí estos días.
Llevo dos semanas con dolores creo que reumáticos (no he ido aún al médico) que empezaron en el cuello, se pasaron a la pierna. Y ahora tengo el brazo izquierdo dolorido. No puedo ni ponerme un abrigo. Confío en que desaparezca pero he prometido a una de mis hijas que me apuntaré a un gimnasio cuando se me pase. ¡Qué pereza!!!

maikix dijo...

Para quienes no nos gusta, es una tortura, Patsy, pero hay que hacerlo. El ejercicio favorece el metabolismo de los huesos, evita el anquilosamiento de las articulaciones, mantiene el tono muscular, libera endorfinas... ufff!!! Los conversos somos los peores.
;-P

Isa dijo...

Pues si te sirve de algo Maikix ¡no se te ocurra hacer Pilates en grupo!, te lo desaconseja todo el mundo. El Pilates es algo delicado, aunque la gente se crea que no y en un grupo, un monitor no puede controlar los movimientos de la gente. Conozco a más de un esguinzado y con daños ¡¡¡. Salvo que te den "Pilates" y se limiten a estiramientos, pero eso ya es otra historia.

LinkWithin

Blog Widget by LinkWithin