
Hace unas semanas, en una distendida conversación mientras comíamos, unos compañeros comentaron la existencia de unas "bolas ecológicas" para lavar sin jabón. Yo ni siquiera había oído hablar de ellas, pero me llamó poderosamente la atención, y me prometí a mí misma informarme.
Había olvidado el tema ya, cuando se me estropeó la lavadora. Llamé a un técnico, que tuvo a bien arreglármela y adulármela, por lo buena que es, que me va a durar por lo menos diez años más, después de los más de veinte que lleva en marcha. Muy redicho él, me insistió que la mayoría de averías de las lavadoras se producen por el uso excesivo de jabones y suavizantes. Y todo rumboso, me regaló una
ecobola (ya podía, la reparación me costó media lavadora nueva; pero valía la pena, aunque sólo fuese por no tener que sacarla de donde está).
Y ahora sí, me he informado.
Se trata de una bola de plástico no tóxico, perforada por todas partes y del tamaño de una pelota de tenis, que incorpora en su interior unas perlas de cerámica, absolutamente naturales, cuya acción en el interior del tambor de la lavadora permite lavar sin hacer uso de ningún tipo de detergente. Cuesta hasta 40 euros y dura más de un año.
La mayoría de la gente que la usa dice que funciona, está contenta y la defiende.
Hay que decir que estas ecobolas llevan en el mercado muchos años, más de 20 ó 30, que hay un montón de marcas, y un montón de incógnitas, y que en los últimos tiempos, sus ventas se han multiplicado.
¿Y cómo funciona?
Esto forma parte de las incógnitas. La marca que más explicaciones da, la
Okoball, dice que
unos poderosos rayos infrarrojos que emiten las bolas rompen las combinaciones de hidrógeno de las moléculas del agua, lo que le da un gran poder de penetración. Emite iones negativos que debilitan la adherencia de la suciedad a la ropa. Los imanes además cambian la estructura de anillos pentagonales de las moléculas de agua a estructuras hexagonales, lo que mejora el poder limpiador.Lenguaje confuso plagado de términos técnicos pseudocientíficos sin sentido, para dar la apariencia de tecnología punta. Eso ya mosquea. No hay estudios que comprueben, corroboren, respalden ni aclaren nada.
No sé vosotros, pero yo me imagino a
Carlos Jesús desde
Raticulín, haciendo ¡fiu...fiu...fiu...!.
Porque la ecobola, según esto, es prácticamente una central nuclear. ¡Y por dos duros!
En primer lugar, si consigue romper la molécula de agua y liberar hidrógeno, que ya hay que generar energía para eso (¡fisión nuclear!), ¿porqué no se fabrican coches que funcionen con ecobolas? No sé qué porqué pierden el tiempo con el
Gran Colisionador de Hadrones, en lugar de investigar esto. Lo de cambiar una estructura pentagonal en una hexagonal también tiene narices, a ver qué imán es capaz de lograr eso.
La mayoría de los que defienden que la ecobola es un
timo, dicen que la ropa también saldría limpia si se lavase sólo con agua. Al fin y al cabo, la mayoría de ropa que lavamos simplemente está sucia relativamente, con sudor, tiene algo de olor y polvo. Las manchas en la ropa, ni con bola ni con detergente se van, si no se quitan antes o se aplica un producto específico.
El funcionamiento de verdad debe ser por simple fricción, colaborando con el movimiento de la lavadora. Lo que antes hacían las abuelas frotando la ropa contra la pila, o con piedras, vaya.
En conclusión:
Hay que usar menos detergente, que la ropa no necesita tanto. Con
ecobola, o con unas maracas, para ser más ecológicos y para evitar averías de la lavadora.
Habría que lavar la ropa con un 10-20% del jabón que utilizamos.
Las manchas deben tratarse antes, con un quitamanchas.
También hay que usar poco suavizante, la mayoría de detergentes lo llevan incorporado.