miércoles, 20 de abril de 2011

De la cruz a la fecha

Yo no la había oído, pero he leído que existía la expresión de la cruz a la fecha para expresar la totalidad de un escrito y, por extensión, de una opinión o una forma de pensar (algo parecido a de pe a pa). Hacía referencia a las cartas personales, donde se comenzaba trazando una cruz y se acababa con la fecha y la firma. Cuando yo escribía cartas, lo de la cruz no existía, y la fecha la ponía al inicio.

En nuestro entorno, ya casi nadie escribe cartas a mano, es una tontería pudiendo hacerlo por correo electrónico, por la inmediatez y la facilidad. La lástima es que se han perdido todas las connotaciones que encerraban las misivas. De la misma manera que en una conversación hablada existe el lenguaje verbal y el no verbal, una carta escrita a mano atesoraba mucho más que palabras o el contenido que ellas cifraban: el tiempo y el mimo que se empleaba en escribirlas, el empeño en la caligrafía (que tanto dice de nosotros, sin necesidad de la grafología), el esfuerzo de estilo, la pulcritud... Todo ello proporcionaba mucha información.

Naturalmente, siempre ha habido a quien le ha gustado más escribir y a quien menos, a quien se le ha dado mejor o peor, quien le ha dado importancia a los detalles y quien no. Y supongo que de la misma manera, a quienes entonces les gustaba escribir a mano y escoger las palabras, siguen haciéndolo en los medios electrónicos.
Yo lo intento. Además, me sigue gustando escribir a mano. De hecho, antes de escribir aquí, necesito hacerlo previamente en papel. Sé que es una pérdida de tiempo pero, al menos en el inicio, necesito el hilo directo que suponen mis pensamientos con la hoja de papel que se va llenando con la tinta del bolígrafo bajo el dictado de mi mente.
No siento lo mismo en el ordenador, donde mis neuronas dan órdenes a mis dedos que teclean, pero las palabras que aparecen en la pantalla están en una dimensión que yo no gobierno. Especialmente si de repente ocurre algún contratiempo técnico, del servidor, del hardware, de la web o de la madre que lo parió.
Es verdad que luego es más fácil ordenar, corregir, borrar, añadir, sobre el texto en el ordenador, pero la primera idea me gusta plasmarla en papel.

Volviendo al género epistolar, cuando se escribían cartas a mano, era corriente guardar las de seres queridos, novios o amantes, a veces para devolverlas con despecho, a veces para releerlas con nostalgia. Recuerdo de muy joven, cuando aún vivía con mis padres, tener cartas de amigos que pensaba que eran intocables por lo personales, dejadas ingenuamente en un cajón sin llave de mi armario, y enterarme después que mi madre las había leído. No quise desprenderme de ellas ni cuando me casé, las mantuve en una caja hasta que en el proceso de divorcio y mudanzas sucesivas la perdí.
Con el ordenador sigo haciendo lo mismo. Guardo la correspondencia personal de amigos y amigas, cada uno en su carpeta.

Esto lo llevé una vez al extremo con los sms. Tuve una relación sentimental que duró tres o cuatro meses, y desde el primer día nos intercambiamos numerosos mensajes de móvil y correo electrónico, que fui guardando, tanto los que me mandaba él, como los que le mandaba yo.
No lo hacía con ningún propósito concreto, era como guardar la correspondencia. Cuando se acabó la relación, él parecía no entender porqué.
Cogí los sms y e-mails que nos habíamos cruzado, y los comenté uno por uno. Detrás de cada uno de ellos, con otra tipología de letra escribía lo que me había suscitado en ese momento o lo que opinaba, y se lo mandé. Fueron unos cuantos folios con una historia contada de una manera peculiar.
Se quedó perplejo. Desde luego, era demoledor por lo extremadamente sincero, pero muy respetuoso en algunos aspectos en que podía haber sido muy dura, como reconoció. Me fue muy útil para hacerle ver la evolución de la relación y los motivos para dejarla, de la cruz a la fecha.

Nunca más he vuelto a hacerlo.

14 comentarios:

Víctor González dijo...

Creo que una persona que escribe a mano escribe -literariamente- mucho mejor. En mi primera comunión me regalaron varias plumas y aun escribí algún tiempo con ellas, de crío. Pero a estas alturas, después de casi 30 años de ordenadores (yo empecé con un Sinclair y con aquel terrible "Basic") ya ni sé escribir a mano. Cuando lo hago (una nota, la lista de la compra, etc.) ni siquiera entiendo mi letra.
Un abrazo,

maikix dijo...

Víctor, confieso que yo también he perdido mucha soltura escribiendo a mano, y "sólo" hace 7 u 8 años que escribo regularmente con ordenador. Ahora todos tenemos "letra de médico" ;)
Un beso.

ISA dijo...

Me acuerdo también de los tiempos en que escribí y recibía cartas y las atesoraba y, por supuesto, mi madre las leia. Las teníamos, cuando me daba cuenta, de todos los colores.
Ahora entiendo que leyera algunas, pero eso sería otra historia.
Por el contrario no echo de menos escribir a mano, me resulta muy cómodo hacerlo, en sus tiempos a máquina, y ahora en ordenador, además puedes almacenar lo que quieras sin temor a que te lo lean.
En lo del ordenata me he acomodado enseguida

ISA dijo...

Por cierto¡¡¡. La expresión que mencionas no la conocía pero si el empezar una carta con el signo de la cruz: colegio de monjas, ya sabes...

Anna Jorba Ricart dijo...

Siempre ha tenido para mi un encanto especial escribir a mano, durante muchos años lo hice con la pluma de mi padre....pero no es cómodo andar con tinteros y cargas y una se va acostumbrando al teclado del ordenador y se asume...pero la belleza de una carta no queda superada para nada con las letras de máquina...
Te invito a esta entrada...poemas de mi padre y te enseño su pluma y su escritura a mano...
lo de la cruz a pesar de ir a colegio de monjas nunca lo tuve por costumbre.
Un saludo.

Blau dijo...

uummm leyéndote me haces recordar las cartas que desde pequeña hasta que me vine a Barcelona, pongamos 25 años aprox., mi madre me pedía que escribiera para mis 5 tías en Asturias. Yo me lo sabia de memoria, “Querida tía tal, cómo están todos? por aquí estamos muy bien…” La excusa, según mi hermana que no escribía nunca, era que yo tenía la letra bonita, redonda, etc etc jajaja que tiempos!

Eso de la cruz a la fecha en mi vida lo había leido, pero me ha gustado, si alguna vez tengo que escribir una carta, te aseguro que lo aplicaré.

hey, Feliz Sant Jordi!!!!

maikix dijo...

Pues a mí sí me gusta escribir a mano, Isa, y lo echo de menos, aunque también me gusta escribir en el ordenador y sobretodo, sus ventajas: poder borrar sin que quede rastro, cambiar el orden, repetir sin tener que volver a escribir... ¿Pero qué me dices cuando después de escribir un texto larguísimo, se borra sin haberlo guardado? :))

Anna, a mí me encantan las plumas, y tengo unas cuantas. A temporadas escribía con ellas, pero reconozco la incomodidad.
Leeré esos poemas, y ya te diré.
Yo ni fui a colegio de monjas ni sabía lo de la cruz.
Saludos.

Blau, lo de tener familia lejos era una buena excusa para escribir. Imagínate ahora, que hasta se puede escribir, chatear, hablar, ¡hasta con vídeo!
Gracias por tu felicitación, es el primer Sant Jordi que paso fuera de Barcelona, y no voy a comprar libros.
Un abrazo.

PATSY SCOTT dijo...

No había oído nunca la expresión (C.sí, dice que de pequeño empezaba todas las cartas con una cruz - se educó en los jesuitas). A mí me siguen encantando las plumas y los cuadernos y agendas - tengo varios moleskins gordos, gordos, en los que apunto cosas con la intención de escribir luego sobre ellas y nunca vuelvo a mirar.
Yo escribía muchísimas cartas - a mis padres cuando estuve estudiando lejos de ellos, a mis novios en cuanto me dejaban en casa, a mis hijas cuando eran pequeñas - Por cierto, en menudos líos me he metido por haber enviado cartas sin dejarlas "reposar" o por olvidarlas donde no debía, etc.
Tu historia de amor en clave de SMS me parece preciosa - da para un librito. Feliz día de Sant Jordi (¿estás en el Ampurdán?) Besos.

maikix dijo...

Patsy, con los mails es más peligroso todavía, puesto que mandar una carta está a un clic. No sé si fueron los de gmail los que diseñaron una aplicación para evitar mandar mails precipitados, cuando uno está bebido, rabioso... No sé si ha tenido mucho éxito.
La lástima es que la historia de los SMS no fue de amor, sino más bien de desamor... Tengo el escrito en un portátil viejo que no se enciende, y me gustaría recuperarlo, la verdad (junto con otras cosas que tengo ahí).
He vuelto esta tarde de la Cerdanya, llovía a cántaros.
Un besazo.

PATSY SCOTT dijo...

jaja, veo que entendiste que fue un error. Se ha ido una hija al Ampurdán estos días y se me cruzaron los cables. ¡Vaya lluvia! Espero que hayas conseguido descansar.
Besos.

maikix dijo...

Of course, Patsy.
¡Estoy nueva!
Besos.

maikix dijo...

Anna, ya he leído los poemas de tu padre. ¡Qué orgullo para ti! Supongo que lo guardarás como un tesoro, igual que la pluma.

Keish dijo...

Escribo muy rapido mecanograficamente, eso me facilita en muchas ocasiones para no perder la idea de lo que quiero decir. Pero añoro la caligrafía por todo lo que dices, en una carta no solo se te entregaba un texto, sino un papel que a veces no era corriente, tintas, sobres elaborados en ocasiones, etc.
Cuento con los dedos a las personas que son capaces de escribir a mano legiblemente, y es triste, al igual que en este medio, el lenguaje se diluye con todas las malas abreviaciones y sustituciones.
Creo que no hay nada mas emocionante que encontrarte con una carta vieja cuando mueves algo de su lugar, o al despertarte hallar una nota en el espejo que te invite a tener un lindo día y aunque los mensajes de texto tienen la misma intención, no se prestan tanto para ser guardados para los dias tristes.

maikix dijo...

Tienes razón, Keish. Además, la letra es personal e intransferible, aunque se pueda imitar. Reconocer la letra de alguien es conocer a la persona y su personalidad, y eso no puede hacerse con un texto mecanografiado.
Saludos.

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