domingo, 13 de febrero de 2011

Café

De la misma manera que hice apología de la cerveza y del chocolate, me apetece hacerlo con otra de mis debilidades, el café.
Un tercio de la población mundial consume café, mientras que la mitad de la humanidad es consumidora de té. Pero a mí el té no me dice nada.

Un poquito de historia:
El arbusto del café es oriundo de la antigua Abisinia (Etiopía). De aquí se extendió por tribus nómadas a la Península Arábiga, concretamente al Yemen, donde hay las primeras evidencias de su consumo. Llegó a Italia y Europa de la mano de mercaderes venecianos, pero fueron los holandeses los que consiguieron las primeras plantas de café, e iniciaron su cultivo en la isla de Java.

El café contiene sales minerales (potasio, sodio, calcio, magnesio), ácidos orgánicos (cafeilquínicos y clorogénicos), trigonelina, que se transforma en amida nicotínica en la torrefacción, y cafeína, de 0,10 a 0,25 g por taza. El café tiene un 12% de cafeína, menos que el té.

El sabor y el aroma (todos estamos de acuerdo en que el aroma es incluso mucho mejor que su sabor) del café no está en la cafeína. El sabor se lo dan los azúcares y aceites naturales de cada grano. Al contrario de lo que pueda parecer, el expreso tiene menos cafeína que el de filtro, porque el agua pasa por los molinillos más lentamente que en éste.

La cafeína es estimulante del sistema nervioso central, a nivel psíquico y neuromuscular. Las sales potásicas le confieren acción diurética, reforzado por los ácidos clorogénicos, responsables de su actividad colerética (sobre los ácidos biliares) y expectorante. Aumenta la motilidad gástrica y el peristaltismo intestinal (hay quien tiene que ir imediatamente al baño tras tomar café). En aplicación tópica es lipolítico.

La duración del efecto de la cafeína es de 2 a 3 horas dependiendo de la edad, el metabolismo y la sensibilidad del individuo. Tanto hombres como mujeres mejoran su actividad con el café, pero en el caso de los hombres el impacto es mayor. Como veréis un poco más adelante, sólo en condiciones basales.
El tiempo necesario para alcanzar la máxima concentración en sangre es de tres cuartos de hora, pero a los pocos minutos, la mitad de esa concentración ya se encuentra en sangre. Así, el efecto de la cafeína es inmediato.
A dosis habituales (150-250 mg) la cafeína estimula las funciones psíquicas, se hace más fácil el esfuerzo intelectual, la asociación de ideas y la atención. También disminuye el flujo sanguíneo cerebral, aliviando la cefalea (dolor de cabeza).

Según un estudio llevado a cabo por la Universidad de Bristol, y publicado en el Journal of Applied Social Psychology, el efecto de la cafeína ayuda a las mujeres a enfrentarse a situaciones de estrés, y en cambio a los hombres los hace más inseguros. Descubrieron que la habilidad de los hombres para actuar bajo presión empeoraba notablemente si habían bebido café. Los autores del estudio sugieren que los diferentes efectos radican en que, ante el estrés, los hombres tienden a exhibir comportamientos agresivos, de huída o lucha, mientras que las mujeres tienden a cooperar. La cafeína aumentaría los niveles de dopamina, perjudicándoles a ellos y beneficiándoles a ellas.

Además de los efectos que he comentado, algunos conocidos como la estimulación del sistema nervioso, y otros menos como ser diurético o la dilatación de los bronquios y de los vasos, de ahí su efecto beneficioso sobre el asma y el dolor de cabeza, otros efectos del café son:
- Más de 4 tazas de café al día disminuyen el riesgo de desarrollar cáncer de colon y recto debido a que inhibe la secreción de ácidos biliares, que se cree tienen un importante papel en su aparición.
- Disminución del riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 (la del adulto), porque la cafeína estimula las células pancreáticas productoras de insulina.
- Disminución del riesgo de sufrir Parkinson y Alzheimer. Incluso en los que lo padecen, mejora la memoria.
- La cafeína es antioxidante, con lo que retrasa el envejecimiento. Encima no tiene calorías, así que no engorda.

Hay un montón de maneras de preparar y combinar el café, algunas las tenéis representadas en el póster de aquí al lado, pero hay que saber que el café se debería preparar con agua mineral a 85-96ºC. Jamás se debe hervir el café, y si hay que calentarlo, mejor al baño María. Si se muele, se debe utilizar de inmediato, y moler unos 20 g por taza. Es un crimen servir el café en vaso de plástico o de metal, que alteran el sabor. Mejor utilizar loza, porcelana, vidrio o barro.

Por último, como ya sabréis, el compañero ideal del café es el chocolate amargo. ¡Un lujo!

(No, la siguiente apología no va a ser del sexo. Ya sabéis todos sus beneficios, y no tengo nada que enseñaros).

9 comentarios:

Tonio dijo...

Eih!! Maikix, No dejas de sorprenderme, ahora asocio el logo de JAVA, "es una taza de café"...

Viva la MAIKIPEDIA!!!

Jajaja.

Petons, y ponle fecha a la Murphy´s...

pau dijo...

Pero todo tiene su lado malo, en este caso un poco amargo, y hasta ahora solo has cantado las alabanzas.
Todo lo que provoca mejora tiende a acostumbrar al cuerpo.

Mi menda padece bradicardia, ya sabes, pero a lo bestia. Por la noche mi corazón se ponía a treinta con una facilidad pasmosa y de día a veces no pasaba de cuarenta y dos.
Pasé una etapa de estrés y me quedaba tieso, me desmayaba en plena comida y otras cosas. Cheli me llevó a un cardólogo, conocido de ella. Me miró, estudió, me puso un holter y... ¿sabes lo que me recetó?
Un café más de los que tomaba al día. Desde entonces estoy bien. Me he convertido en un cafeinómano consciente y feliz.

maikix dijo...

Hola Tonio!
Suena fuerte, eso de la Maikipedia!
Hay que buscarle la parte positiva a los pequeños vicios que tenemos.
En cuanto a lo de la Murphy's, hablamos.
Un beso.

Pau, entonces a ti, ¡el café te ha salvado la vida!
El café per se no tiene efectos negativos, depende de la sensibilidad individual. Y como pasa con casi todo, el problema no es el uso, sino el abuso. Me alegro un montón que seas un cafeinómano contento!
Un abrazo.

PATSY SCOTT dijo...

¡Me encantaaaaa - el de la nespresso (conseguí que una hija me la regalara por Navidad), el de puchero, el de la melita, el café turco, el que sea!! Da gusto, por una vez, que lo que te guste sea sano.
Besazo. (ahora me voy a leer Balboa -que voy de arriba-abajo)

maikix dijo...

Jajajajaja... Patsy, aún nos quedan un par de cosillas que no engordan, son legales y no son malas para la salud!!!
Disfruta de la Nespresso, pero recuerda que tiene menos cafeína, si es lo que necesitas!
Besos.

Pepa Balz dijo...

Has dado con una de mis debilidades. Kisses.

Víctor González dijo...

¡Ah, el café! Yo me caí en una marmita de pequeño, como Obélix.
Estupendo e instructivo post, Maikix. Gracias. Estás invitada a un par de ellos cuando vengas por aquí.
Un abrazo,

maikix dijo...

Pepa... ¡Somos legión!
A ver si nos reunimos en otra ocasión, ¡y nos hartamos! (de café, de cerveza, de chocolate...)
Besos, guapa.

Gracias, Víctor. Yo creo que también debí caerme en una marmita. Cuando era una niña, en mi casa no había cola-cao ni nada parecido, sólo se tomaba la leche (condensada) con café. Recuerdo que a los 7 años mi madre me enseñó a prepararme el café con leche porque la tenía harta de pedirle a todas horas, así que ya debía tomar café desde mucho antes!
O sea, que acepto encantada esos cafés.
Un abrazo.

Víctor González dijo...

OK. Un abrazo cafetero,

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