martes, 23 de junio de 2009

¡Que les corten la cabeza!

Ayer, en el hospital donde trabajo, algunos tuvimos el honor de recibir la visita y asistir a una conferencia del Dr. Kary B. Mullis, premio Nobel de Química en 1993 por el descubrimiento en 1983 y posterior desarrollo de la técnica de la PCR (Polimerase Chain Reaction o reacción en cadena de la polimerasa), gracias a la cual la biología molecular y las técnicas de investigación, del cáncer entre muchas otras cosas, han avanzado extraordinariamente.

Podría hacer un post contando cómo al doctor Mullis se le ocurrió de forma casual una manera tan sencilla de amplificar el ADN que no se creía que no se le hubiese ocurrido a nadie antes, o podría hablar de los beneficios que su descubrimiento ha significado para la ciencia.
Pero no voy a hablar de eso.

Esta entrada es para que quede constancia de la vergüenza que sentí.
En primer lugar, porque el Salón de Actos del hospital estaba medio vacío. Me esperaba encontrar una sala a rebosar, con gente ocupando los pasillos y sentada por las escaleras, y en cambio más de la mitad del aforo estaba sin ocupar. No daba crédito. ¡No se tiene todos los días a un premio Nobel en el hospital!
La explicación era fácil: No se le había dado ninguna difusión a la visita. La propaganda se limitaba a un cartel de tamaño algo mayor que un dinA4 en la puerta del Salón de Actos, y otro en el tablón de anuncios de la biblioteca.
En mi servicio nos habíamos enterado casi por casualidad, le habían llegado noticias a mi jefe a través de la Universidad, y él nos había avisado por correo electrónico.
Sentí vergüenza y pena por lo que el Dr. Mullis debió pensar del hospital. ¡Qué poco interés por la ciencia! Una humillación.

Mi asombro y tristeza al ver la escasez de público no se quedó ahí.
Presentó al Dr. Mullis el eminente jefe del Servicio de Oncología Médica que (casi) nunca se encuentra en el hospital, por hallarse en el resto del mundo comunicando sus avances en investigación sobre cáncer de pulmón, lo que le ha valido tener como clientes a personalidades aquejadas de este mal, y a continuación, el no menos eminente famoso investigador rescatado, tras muchos años en Norteamérica, para dirigir el Instituto de Investigación ubicado en el hospital, quien también hizo una introducción.

¡A cuadros me quedé oyendo el inglés macarrónico de ambos!

Ni el mínimo esfuerzo en pronunciar. Me recordaron a Raphael cantando Aquarius. El público los entendimos de maravilla, ¡pero dudo que el Dr. Mullis lo hiciera!
Confieso que me perdí cosas de la conferencia de éste, porque hablaba un inglés americano muy coloquial, pero estos dos figuras, que se pasan la vida por esos mundos de dios hablando en inglés...!

Y aún otro detalle: Cuando el Dr. Mullis estaba dando su charla, quiso señalar algo en las imágenes que proyectaba... ¡Y no le habían facilitado ni un puntero láser!
¿Pero esto qué es? Ante esto, si yo fuese un dirigente del hospital, cogería a los responsables... ¡y se les caía el pelo!

¡¡¡Que les corten la cabeza!!!

¿Rodarán cabezas?

No... claro... que son funcionarios estatutarios...

6 comentarios:

PATSY SCOTT dijo...

¡Qué vergüenza! Quienes hicieron las gestiones para llevarlo, ¿cómo no se ocuparon de anunciarlo? Y lo del inglés...yo no entiendo cómo se puede viajar por el mundo, dar conferencias al estilo Ansar ¿no se darán cuenta del ridículo tan espantoso que hacen?
Estas cosas dan vergüenza ajena.

maikix dijo...

Hasta en las mejores familias pasan estas cosas: distintos grupos de investigación, que se hacen la puñeta entre ellos, y se boicotean,... o simple ineptitud...
El problema es que no hay consecuencias, para que la próxima vez no pase.

Respecto al inglés, debo decir que el mío es mediocre, y mi vocabulario escaso, pero si tengo que hablarlo, me esfuerzo en pronunciar bien para que me entiendan.
Pero hay gente que desarrolla como una costra y le da igual: "ya harán ellos por entenderme". Hay que ser muy pagado de uno mismo, para eso.

calamarin dijo...

vaya tela todo lo que cuentas... ufff
Sobre lo de ingles, da mucha vergüenza ajena, ver a nuestros presidentes de gobierno (a todos) ir por el mundo con sonrisa de bobos y sin ser capaces de comunicarse con los demás sin ayuda de un traductor...

m.olano dijo...

Que el inglés es necesario para estar en el mundo está tan claro desde hace tanto tiempo que llama la atención que personas con ambiciones no se hayan preocupado de estudiarlo.
Hoy en día, en el mundo empresarial eso es imposible.
Solo se entiende siendo funcionario.
¿Qué tipo de gente se dedica a la política en este pais?
Hablar inglés no es ser mas listo (Bono ha hablado hace poco de los tontos en dos idiomas) pero no aprender a hablar inglés cuando pretendes ser alguien en este mundo globalizado es tener una visión muy corta.

maikix dijo...

Sí, Calamarín, lo de los presidentes no tiene nombre. Soy de la opinión que conocer idiomas flexibiliza la mente, y negarse a aprender, sobretodo en según que cargos, "provincianiza". Y no sólo aquí, que en los países de alrededor tenemos unos ejemplos...!

Olano, hace unos días discutía con alguien que defendía que los presidentes del gobierno no tenían la obligación de saber idiomas, sino sólo de saber gobernar. Ante el fracaso del esperanto, debemos admitir que el inglés es el idioma que se estudia como segunda lengua en la mayoría de países, y por lo tanto es el ideal para comunicarse entre ellos. No hay excusa.

Manfredo dijo...

bue......por lo menos no sucede solo en Argentina..

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