domingo, 15 de noviembre de 2009

Juguetes

Ya estamos otra vez. Se acercan las fiestas de navidad, y aunque este año me ha parecido que han retrasado unos días la colocación de las luces en las calles, y con ello mi estrés prenavideño, la campaña de anuncios de juguetes no perdona.

Hace ya tiempo que ha empezado el bombardeo sin piedad dirigido a los niños para crearles unas necesidades que no tienen. Ya no digo nada de los anuncios de colonias, que me parecen patéticos, por la ambientación en el lujo y la exclusividad, todos en francés o inglés, por supuesto, que los españoles no tenemos glamour, y por sexistas.

Desde que tengo uso de razón, y de eso hace muuuuuuchos años, hasta ahora, tengo la sensación de que los anuncios de juguetes no han cambiado nada. Ha cambiado la estética, los juguetes se han modernizado, mecanizado, homologado... pero el fondo del mensaje es el mismo. Basta aguantar una mañana de sábado delante del televisor (o simplemente un intermedio) para darse cuenta de que los anuncios siguen siendo tan sexistas como hace treinta o cuarenta años. Me da que no hemos aprendido nada, se sigue esperando lo mismo de niños y de niñas.

Los anuncios de juguetes dirigidos a niñas: muñecas, maquillajes, casitas, etc, son de color rosa o fucsia, muchos brillos, ñoñez, pasividad, con una voz en off femenina, adulta o de niñas, igual de almibarada que los juguetes, acompañada de cancioncillas estúpidas.
Los que van dirigidos a niños, son presentados por una voz de hombre profunda, agresiva, de fondo música de rock o similar, juguetes bélicos o competitivos, de fuerza o inteligencia.
Hay algunos anuncios, pocos, dirigidos tanto a niños como a niñas, que son más neutros, suelen ir dirigidos a los más pequeños.

Con estas enseñanzas, los niños a los que les gustan los muñecos o juguetes dirigidos a niñas, se esconden de sus compañeros, porque enseguida son tildados de mariquitas. Y lo mismo las niñas que se decantan por balones o coches, son marimachos.

¿Qué hay que hacer para que cambien las cosas? Ya no hablo de cuando yo era una niña y por tanto blanco de los anuncios, sino de cuando mis hijos eran pequeños, ya entonces me peleaba por este tema.
Por cierto, ninguna referencia a precios, pero me imagino que deben estar por las nubes. Antes aún indicaban más de 5000 pesetas, o más de 10000...

11 comentarios:

Candela dijo...

Así es, tal cual, maikix. Ahora lo poco que veo la tele no es en horario infantil, así que los juguetes (menos mal) me los pierdo. Pero los perfumessss.... me repatean, sinceramente. Siempre el glamour, la chica de seda y su voz de calentorra en francés...

alma máter dijo...

Pues si, los juguetes siguen anunciándolos así: los de niña y los de niño, como tu lo cuentas... y de lo de los perfumes... mejor no hablar ¡¡me ponen malita!!!

Un beso!

maikix dijo...

Candela, yo hacía tiempo que no veía la tele en horario infantil, ahora con la baja he podido ver los anuncios, y me he quedado de patata... ¡¡¡exactamente igual que hace 25 años!!!

Alma, nos tratan como imbéciles. Igual alguien se cree que se pone un perfume y va causando estragos por la calle... lo mismo que los chicos si se ponen el desodorante Axe, irresistibles...!!!

Besos

molano dijo...

Hubo un corto periodo de tiempo (entre los 70 y los 80) en que los juguetes bélicos estaban mal vistos. Nada de pistolas para los niños.Ni tanques. Asimismo se evitaban las cocinitas, los estuches de maquillaje etc. Ahora mas de la mitad de los juegos de niños y de niñas (consolas etc. ) consisten en matar. Las niñas no se si siguen cocinando en los anuncios porque ahora las madres ya no quieren que sus hijas se queden en la cocina, no, ahora se las prepara para ser top models. Aún recuerdo aquel "Pequeño pony con establo de belleza"

Víctor González dijo...

Yo también me acuerdo de "My Little Pony", Manolo... pero por otras razones. Totalmente de acuerdo contigo, Maikix. Sobre todo en el tema de los juguetes mecanizados que lo hacen todo, y el niño no hace nada. No soy muy amigo del video-arte, pero una de las cosas más bonitas que he visto nunca -en el Reina Sofía- fue una película rodada a ras de suelo de un campeonato de peonzas en Méjico (parece ser que hay una gran afición allí). Una maravilla sin fin en blanco y negro. Todo el mundo se quedaba colgado en la sala simplemente viendo girar las peonzas durante minutos y minutos. ¡Ah, qué tiempos!

maikix dijo...

Sí, Molano, es posible que durante un tiempo (corto, creo yo), estuvieran mal vistos, pero la cabra tira al monte... y cuesta mucho más esfuerzo educar que dejarse llevar.
Los juguetes dejan cada vez menos espacio a la imaginación y la creatividad.
Creo que sigue habiendo algún pony de esos... no lo conocí entonces, y ahora tampoco.

Victor, yo creo que niños y niñas disfrutan más con ese tipo de juegos, que con juguetes que lo hacen todo, como decía a molano, que no permiten la creatividad y no dan lugar a imaginar. Lo otro (como los muñecos que lo hacen todo, por ejemplo), es simplemente imitar la vida de adulto.

PATSY SCOTT dijo...

Yo también recuerdo ese breve intervalo en que se intentó acabar con los juguetes bélicos y las cocinitas y muñecas para las niñas.
Y si fuera sólo la publicidad...Los telediarios se hacen eco de las mayores g---s...que al casting para los desfiles de Women's Secret se presentan miles de jovencitas que sueñan con ser elegidas como "ángeles" de la marca. O que han premiado un videojuego de factura nacional - (que trate, como la mayoría, de matar a cuantos más mejor, es lo de menos).
Mi nieta Zoe, que no sé a quién ha salido, es muy cursi (le encanta el rosa y se disfraza de princesa)pero tiene el raye de todas las mujeres de la familia. Alguien le regaló una Barbie a la que inmediatamente le cortó el pelo. Después le desapareció una pierna. Teo le hizo una con una cartulina enroscada y ahora la lleva así, coja a todas partes.
Y de los perfumes, mejor ni hablo.

jaja, la verificación es comutyro, así, comutyro me parecen estos anuncios.

Isabel (La Otra) dijo...

Me acuerdo de mi infancia, de los regalos que venian y, sobre todo, de los que NO. Es curioso. En aquellos tiempos no se pedia, ni habia, tanto como hoy, pero recuerdo la frustración terrible cuando pedí una cocinita o aquella caja que tenia tantos juegos, no recuerdo el nombre. La cocinita me la trajeron cuando yo ya sabia quienes eran los reyes, jejeje, y la caja de juegos, que yo habia pedido de 100, contenia solo 5: parchís, oca y no se que más. Quizás por eso mis hijos cuando escribian las "cartas a los RRMM" sólo podian pedir dos cosas, que eran fijo que venian, y luego quizás alguna otra de sorpresa. Qué tiempos aquellos.

maikix dijo...

Patsy, yo creo que REALMENTE los niños y las niñas, EN GENERAL, tienen unas tendencias muy marcadas y unas inclinaciones al juego distintas, lo que molesta es el trato que se hace de eso, la discriminación, la exageración, y sobretodo, lo ESTÚPIDOS que son los juguetes, que no fomenten verdaderamente el simple juego o la educación.

Isabel, yo recuerdo pocos juguetes: una muñeca (sin marca) a la que le hacía yo los vestidos, plastilina con la que me hacía yo mis juegos, polichinelas, cuentos, cómics...
Algunos juegos que tuvieron mis hijos nunca salieron de sus cajas, cosa impensable en mis tiempos.

Víctor González dijo...

El tema de los juguetes es buenísimo, Maikix. ¡Enhorabuena! De niño yo apenas tenía (mi familia no era rica), así que dibujaba los héroes de los comics de mi hermano mayor, los recortaba y los coloreaba por ambos lados, y esos eran mis "indios". Jugaba con ellos en el suelo, en plano. Si uno era atacado por otro, simplemente se daba la vuelta y le hacía frente. Lo mejor es que amigos míos que tenían scalextrics, madelmans y de todo en casa, ¡alucinaban con aquellos muñecos y no querían otro juego!

maikix dijo...

Victor, en mi casa tampoco había mucho de nada, excepto niñas, éramos 5 todas seguiditas, a repartir. Yo hacía mis muñecas recortables, que además me gustaban más que las que vendían. Como siempre se me dio bien el dibujo, copiaba chicas que anunciaban ropa interior de alguna revista, de cuerpo entero, las recortaba, y luego dibujaba y recortaba ropa a la moda que les colocaba. ¡Había hecho hasta de encargo!

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