
Os cuento las dos últimas películas que he visto.
Una es El concierto, coproducción de Francia, Italia, Rumanía y Bélgica, dirigida por el rumano Radu Mihaileanu. Casi todos los intérpretes son desconocidos, si exceptuamos a los franceses, especialmente Mélanie Laurent (la maravillosa Shosanna de Malditos Bastardos), Miou Miou, que hace un pequeño papel, y François Berléand (Borrachera de poder).
Andrei Filipov era director de la Orquesta del Bolshoi en la época de Brezhnev, pero fue despedido en plena gloria por no querer prescindir de sus músicos judíos. Desde entonces sigue en el Bolshoi, pero trabajando de limpiador. Está limpiando el despacho del jefe cuando llega un fax del teatro Châtelet de París invitando a la orquesta a dar un concierto, y a Andrei se le ocurre suplantar a la orquesta oficial, rescatando a todos sus antiguos músicos que, al igual que él, sobreviven haciendo trabajillos de poca monta.
La película tiene momentos hilarantes, crítica a todo lo que se menea: los judíos, el capitalismo, el fútbol, las mafias, el comunismo, los gitanos..., y toque de sentimentalismo. Sin sorprender, de forma bastante simple y para mi gusto naïf, pero se deja ver y entretiene las dos horas que dura. Especial mención tiene la música, de Tchaikovski, y sobretodo el Concierto para Violín y Orquesta del final, que te eriza el vello.
La otra es La nana, película chilena del director Sebastián Silva, que ha recibido numerosos premios, entre ellos el premio del jurado a la mejor película extranjera y el premio especial del jurado a la mejor actriz (Catalina Saavedra) del festival de Sundance 2009; el Colón de oro a la mejor película en el festival iberoamericano de Huelva 2009, o el premio a la mejor actriz en el festival de Cartagena de Indias 2009, entre otros, y diversas nominaciones.
Es una estupenda película costumbrista donde su protagonista, Raquel, una nana que lleva más de 20 años trabajando en casa de sus patrones, una familia numerosa, borda su papel. Especialmente cautivadora (la película) la primera mitad, mientras nos pone en situación y se suceden las criadas contratadas con el fin de ayudarla pero que huirán ante las putadas de Raquel. Se masca la tragedia. Hasta que llega Lucy, que le dará la vuelta. Interesante mirada desde el punto de vista de la sirvienta, solitaria y celosa de lo que cree haber conseguido en esos más de veinte años. Y una soberbia interpretación de la protagonista, merecidamente premiada.