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martes, 7 de septiembre de 2010

Dis-curso escolar

El punto de inflexión hacia la vuelta a la normalidad tras las vacaciones, se hayan hecho éstas en junio, en agosto o nunca, lo marca el inicio del curso escolar (vale, sí, también el bombardeo de los coleccionables). Se acabó el trayecto rápido y tranquilo hacia el trabajo, el aparcamiento relativamente fácil, y los saldos de verano. Ya han subido hasta la barra de pan.

Este año hay algunas novedades. No sé si es generalizado en toda España, pero en Cataluña se ha cambiado el calendario escolar. Se ha adelantado unos días el inicio de las clases, a cambio de una semana de vacaciones en el segundo trimestre, entre navidad y semana santa. Además se ha suprimido el horario intensivo de los 15 primeros y últimos días del curso. Los maestros están que trinan por ello, y en algunas escuelas han decidido, como protesta, cancelar las salidas extraescolares durante el curso. Se acabaron las convivencias, las visitas al zoo, las excursiones...

Aparte de que el grueso de las vacaciones escolares sea en el periodo estival, por la dificultad de impartir clases con la canícula, parece lógico repartirlas un poco más, teniendo en cuenta que conciliar las vacaciones de los hijos con las de los padres, sean cuando sean, es impensable, puesto que ninguna empresa concede tantos días de vacaciones, ni sumando las de los dos progenitores en el caso que los haya. Está bien, pues, que se espacien, pero las cosas tienen que hacerse con previsión. En la actualidad, sólo hay montadas actividades para los niños en las vacaciones ya establecidas.
Y sin embargo, algo que no es novedad: aquí las cosas se hacen a la brava, por decretazo, se impone, y listos. Sin consensuar con profesorado, sin dotar con personal ni económicamente. Y de golpe. Nada de hacer las cosas paulatinamente, incorporando ayudas, y permitiendo que las familias se organicen. Así que hay que echar mano de abuelos quienes tienen la suerte de contar con ellos, o bien pagar canguros o centros privados, es decir, en la mayoría de casos, a base de dinero.
Tengo la gran suerte de haber dejado ya atrás esa época, mis hijos ya se cuidan solos.

Sin novedad tampoco en detalles absurdos: El curso escolar ha empezado hoy, 7 de septiembre. Son 4 días lectivos más al inicio, a cambio de 5 días en el segundo trimestre. Bien, no tengo objeción, pero... ¿por qué se empieza el martes y no el lunes? Me entero de que el segundo trimestre empezará el 7 de enero de 2011, un viernes, después del día de reyes, 6 de enero, que es fiesta. ¿No sería más lógico empezar el 6 de septiembre el primer trimestre, y el 10 de enero el segundo? ¿Hay alguna razón profunda que se me escapa, o simplemente es que las "mentes pensantes" no son tales?

Uff...! Me da mucha pereza empezar este curso...

martes, 8 de diciembre de 2009

Al ataqueeeeee...!!!

Se acabó la sequía, amigos.

Hace ya una semana que volví de Madrid y no he contado nada.
Vamos por partes:

- El curso de actualización en patología, magnífico. Es un curso que se realiza anualmente desde hace 5 años, lo patrocina Mutua Madrileña y lo organiza el Dr. Sanz, miembro de una saga de patólogos, del Hospital Clínico San Carlos. Era la primera vez que iba, y si puedo no me voy a perder los siguientes si se mantiene la línea y la calidad.
Me habría servido un montón si no fuera porque estaba completamente drogada a causa de mi hernia discal. Suerte que tomé apuntes, como un autómata, y puedo revisarlos, porque yo no me acuerdo de nada.

- El reencuentro con Patsy, sin palabras. Como ya intuía, como si nos conociésemos y fuésemos amigas de toda la vida. Su hospitalidad, su sabiduría, su dulzura, su buen humor, su preocupación por mi cuello... hicieron mi estancia en Madrid muy agradable. ¡Gracias, guapa! (Y gracias también a Carlos, que hizo unos guisos, a veces improvisados, deliciosos).

- Conocer personalmente a Molano, toda una experiencia. Conversador incansable, tiene miles de historias que contar, como se refleja en su blog. Admirables su memoria y su capacidad para contar vivencias, personales y ajenas, con humor, elegancia y naturalidad.

Patsy y Molano, amigos desde hace tiempo, me llevaban ventaja por eso. Compitiendo por la palabra, cuando se ponían a contar anécdotas del pasado me quedaba muda, hasta que conseguía colar alguna cuña con las mías. Luego, las carcajadas eran compartidas e imparables.
Fuimos al café Central (cita obligada siempre que voy a Madrid) y asistimos a un concierto maravilloso del que ya ha comentado Patsy en su blog, y al que le sacamos punta inventando historias sobre los músicos, desternillándonos de risa.
Yo iba con la cámara fotográfica en el bolso todo el tiempo, dispuesta a plasmarlo todo, los lugares donde fuésemos, nosotros en distintas situaciones... y estuvimos tan embebidos que en ningún momento nos acordamos de hacerlas.

- Respecto a mi cuello, estoy de alta desde hace una semana, ya he empezado a hacer rehabilitación, y estoy trabajando a toda pastilla. A mi jefe le importa tanto que tenga una hernia discal como que tenga cuenta con el Santander. He estado trabajando (impartiendo un curso que a mí no me ha reportado nada, y en cambio al servicio sí) estando de baja, y ni siquiera me ha dado las gracias.
Estoy tomando psicofármacos que me hacen estar un poco happy, pero ya volveremos a la normalidad absoluta.
Empezaremos por escribir más en el blog.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Madrid-Barça

(viñeta publicada por Máximo en el País en 2005)

Este fin de semana se va a producir uno de los acontecimientos más esperados del año.
Y no me refiero al partido de fútbol entre los eternos rivales deportivos, no... ¡que me voy a Madrid!
Voy a un curso de actualización en patología quirúrgica (ya llevo tres este año, dos en la capital). Siempre hago viajes relámpago, voy justo a tiempo para empezar el curso, y en cuanto se acaba me vuelvo para Barcelona. Pero esta vez aprovecho que será lunes y martes, y me voy antes para así poder disfrutar de la ciudad y sus habitantes, con quienes tan bien me llevo.
Allí vamos a encontrarnos algunos blogueros, a la mayoría de los cuales sólo conozco por el blog, y me hace mucha ilusión.

Esta vez no me pilla el puente aéreo. Compré los billetes del Ave con suficiente antelación, y así me ha salido más barato que el avión. Que si fuese más cómodo, no me importaría que fuese más caro, pero lo del avión es una auténtica paliza. También me hace ilusión, porque será la primera vez que viajaré en Ave.

Un pequeño inconveniente es que no acabo de estar bien del todo de mi cervicobraquialgia, pero estoy segura que el viaje me resultará beneficioso. ¿Por qué? Pues porque la tensión nerviosa agrava el cuadro y lo perpetúa, y aunque ahora estoy atacada, una vez suba al tren sé que me voy a relajar, porque lo que se quede por hacer, lo que debía haber hecho, lo que pase o deje de pasar, yo ya no podré hacer nada, estaré lejos... y eso relaja un montón.

(Por cierto que si alguien se apunta, todavía está a tiempo de mandarme un mail)

domingo, 26 de abril de 2009

Actualización

(foto: Mihail Chemiakin, Cybele)

He estado unos días en Alicante, asistiendo a un curso de actualización en patología mamaria. Y me he actualizado en varias cosas.

Fui en tren, y a pesar de ser moderno, el Euromed me ha recordado al sevillano, tren de la época franquista que hacía el recorrido Barcelona-Sevilla en 25 horas, y no por la velocidad (tarda 4 horas y media en hacer Barcelona-Alicante), sino por el calificativo con el que se conocía a aquél, el borreguero. El apelativo, no hace falta decirlo, hacía referencia a que solía ir lleno hasta la bandera, y puesto que se pasaba tantas horas en él, se comía, se dormía, y se compartían muchas cosas.

En el Euromed he tenido la oportunidad, sin quererlo y a la fuerza, de compartir las conversaciones por el móvil de una gran parte de los integrantes del vagón en el que viajé, algunas especialmente molestas, por lo reiteradas. He oído estúpidas conversaciones de dos barbies adolescentes que aprovechaban el viaje para ponerse uñas postizas y probar todo tipo de maquillajes. He podido deleitarme con los mocos de un pasajero que viajaba detrás, que no paraba de sorberlos, casi he compartido un chicle que mascaba otro con la boca abierta... Una delicia, vamos.

Me sorprende la contradicción que representa el individualismo cada vez más exacerbado que existe, con el exhibicionismo descarado con el que determinadas personas se muestran en público. Sin embargo, no se te ocurra hacer un comentario al respecto, porque entonces te estás metiendo donde no te llaman, estás invadiendo su intimidad...

Ha sido la primera vez que he pasado el día de Sant Jordi fuera de Barcelona. Me dio un poco de penita, porque es un día muy señalado y querido para mí.
En Alicante era fiesta, coincidió con el día de la Santa Faz, que se celebra el segundo jueves después del jueves santo, cuando miles de alicantinos se van de romería tras la reliquia, a pasar un día en el campo. Tuve que atravesar la marea humana en contra dirección para asistir al curso, y no me lo pusieron fácil.

Se podía haber cambiado el nombre de la fiesta por el de la Santa Jeta, porque encabezaba la procesión Francisco Camps, presidente de la Generalitat valenciana, quien no quiso contestar a las preguntas de los periodistas sobre sus conversaciones con el bigotes y los supuestos regalos que éste hizo al presidente y su familia, hasta que se disponía a volver a Valencia. Y para decir que todo es un montaje y una mentira. Claro, como los famosos trajes que supuestamente no pagó, y por lo que se le increpó hace varias semanas en otra romería, la de les Canyes de Castellón.
¿Qué será en la próxima romería? No me atrevo a aventurar. Que me sorprendan...

En fin, aparte de estas cosas, debo decir que estoy contenta porque el curso estuvo muy bien, el nivel alto y la participación en las conferencias, ¡un 40% mujeres y un 60% hombres! Creo que es el primer curso al que asisto donde hay tantas ponentes mujeres. Además, con alguna excepción, de un nivel excelente.
Me he puesto al día en avances en el diagnóstico y tratamiento del cáncer de mama, que era de lo que se trataba.

domingo, 8 de febrero de 2009

Madrid

He estado en Madrid, con una agenda apretada, pero con un resultado fructífero en muchos campos.

He tenido la oportunidad de conocer personalmente a Patsy. Siempre es gratificante conocer a una buena persona. Fue como una cita a ciegas, después de habernos comunicado durante un cierto tiempo a través de internet. Como pasa con las buenas personas, desde el primer momento hubo conexión y complicidad, y conversamos como si nos conociéramos de toda la vida. Es sorprendente cómo se puede hablar de cualquier cosa, haciendo incluso confidencias, a quien acabas de conocer.
Debo reconocer que el mérito es básicamente suyo, al ser abierta y habladora, y a transmitir confianza a través de su voz y sus palabras.

El motivo de mi viaje a Madrid era la asistencia a un curso, que podría calificar de útil y provechoso. Pero, una vez más, constaté lo que ya comenté aquí un día: las mujeres somos legión en medicina y en patología, me atrevería a decir que aún más en citología, campo al que se ceñía este curso y, sin embargo, los ponentes eran en su mayoría hombres. Capaces y brillantes en algunos casos, no digo que no, pero no justifica la desproporción.
También hay citólogas excelentes en nuestro país y fuera de él, y se les sigue ninguneando o relegando a un segundo plano.

Aprovechamos la noche para pasarnos por el café Central, donde se puede cenar mientras se escucha jazz en vivo. El grupo que actuó esa noche, Ensamble Nuevo Tango, fue extraordinario, de ponerse de pie.
Me pareció alucinante que un grupo que aquí te lo imaginas en el Auditori o en el Grec, toque durante una semana en un café.
Tuve la oportunidad de conversar un rato con el guitarrista y líder, Fernando Egozcue, quien no me supo explicar porqué no se prodigaban en Barcelona.

Fui a Madrid en avión, y a Dios pongo por testigo que, si puedo evitarlo, no lo volveré a hacer. No me extraña que el puente aéreo y todos los vuelos entre Madrid y Barcelona hayan perdido tantos pasajeros. Cuatro horas y media desde que salí del hotel donde se celebraba el curso, hasta que llegué a mi casa, teniendo en cuenta que son 55 minutos de vuelo (y habiendo hecho el check-in por internet, por un módico precio de 4 €), no se merecen. Además del cansancio y el dolor de pies de caminar por interminables pasillos de aeropuertos, enlaces de metro, tren, escaleras mecánicas (o no), que me han llevado a ser una incondicional del AVE a partir de ahora.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Patólog@s


Esta semana pasada he estado en un curso de Patología Oncológica que se hace cada dos años por estas fechas en Barcelona, y al cual he asistido a casi todas sus ediciones desde que empezó.

El plato fuerte del curso se sirvió el primer día: el Dr. Chan, un patólogo chino que ejerce en Hong Kong, experto en patología de los ganglios linfáticos, y que no defraudó. Fue claro y sistemático.
El segundo plato fue un brasileño, el Dr. Nascimento, experto en tumores de partes blandas que ejerce en la clínica Mayo y que actuó el segundo día, estuvo bien, sin llegar a la excelencia del Dr. Chan.
El tercer día y los huecos de los otros dos, fueron cubiertos por distintos especialistas del país, en su mayoría hombres.

Y a esto es a lo que me quiero referir.

Echando un rápido vistazo a la audiencia del curso, se podía comprobar fácilmente que en su mayoría éramos mujeres.
Desde hace ya muchos años, en las facultades de medicina hay un claro predominio de mujeres estudiantes, hasta el punto que en algunos cursos representan casi un 80% del alumnado.
No voy a entrar en los motivos, que sería objeto de otro post.

Después de la carrera de medicina, hay que hacer una especialidad. Aún hay algunas en las que predominan los hombres, como traumatología o urología, pero en el resto hay una amplia mayoría de mujeres, sobretodo en las especialidades de laboratorio, como la mía, Anatomía Patológica.

Sin embargo, los cargos siguen ocupados por hombres: jefes de servicio, presidentes de clubes, sociedades y academias. Son pues los que organizan los cursos y congresos, y los que invitan a participar a otros patólogos, que suelen ser siempre los mismos, en su mayoría hombres.

He hecho un cálculo rápido de este curso: Han sido 3 días, de 9 a 19 h. Descontando los coffee-breaks y el almuerzo, se han impartido 22 horas y media. Han participado 15 hombres y 3 mujeres. Una patóloga por cada cinco patólogos, es decir, un 20%. Pero si lo calculamos en tiempo de participación, las patólogas únicamente han expuesto 1,66 horas, es decir, un 7,4%.

No digo yo que los patólogos no sean buenos, pero no siempre son los mejores, y creo que hay que dar oportunidad a las nuevas generaciones, y por tanto a las mujeres.

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