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martes, 8 de diciembre de 2009

Al ataqueeeeee...!!!

Se acabó la sequía, amigos.

Hace ya una semana que volví de Madrid y no he contado nada.
Vamos por partes:

- El curso de actualización en patología, magnífico. Es un curso que se realiza anualmente desde hace 5 años, lo patrocina Mutua Madrileña y lo organiza el Dr. Sanz, miembro de una saga de patólogos, del Hospital Clínico San Carlos. Era la primera vez que iba, y si puedo no me voy a perder los siguientes si se mantiene la línea y la calidad.
Me habría servido un montón si no fuera porque estaba completamente drogada a causa de mi hernia discal. Suerte que tomé apuntes, como un autómata, y puedo revisarlos, porque yo no me acuerdo de nada.

- El reencuentro con Patsy, sin palabras. Como ya intuía, como si nos conociésemos y fuésemos amigas de toda la vida. Su hospitalidad, su sabiduría, su dulzura, su buen humor, su preocupación por mi cuello... hicieron mi estancia en Madrid muy agradable. ¡Gracias, guapa! (Y gracias también a Carlos, que hizo unos guisos, a veces improvisados, deliciosos).

- Conocer personalmente a Molano, toda una experiencia. Conversador incansable, tiene miles de historias que contar, como se refleja en su blog. Admirables su memoria y su capacidad para contar vivencias, personales y ajenas, con humor, elegancia y naturalidad.

Patsy y Molano, amigos desde hace tiempo, me llevaban ventaja por eso. Compitiendo por la palabra, cuando se ponían a contar anécdotas del pasado me quedaba muda, hasta que conseguía colar alguna cuña con las mías. Luego, las carcajadas eran compartidas e imparables.
Fuimos al café Central (cita obligada siempre que voy a Madrid) y asistimos a un concierto maravilloso del que ya ha comentado Patsy en su blog, y al que le sacamos punta inventando historias sobre los músicos, desternillándonos de risa.
Yo iba con la cámara fotográfica en el bolso todo el tiempo, dispuesta a plasmarlo todo, los lugares donde fuésemos, nosotros en distintas situaciones... y estuvimos tan embebidos que en ningún momento nos acordamos de hacerlas.

- Respecto a mi cuello, estoy de alta desde hace una semana, ya he empezado a hacer rehabilitación, y estoy trabajando a toda pastilla. A mi jefe le importa tanto que tenga una hernia discal como que tenga cuenta con el Santander. He estado trabajando (impartiendo un curso que a mí no me ha reportado nada, y en cambio al servicio sí) estando de baja, y ni siquiera me ha dado las gracias.
Estoy tomando psicofármacos que me hacen estar un poco happy, pero ya volveremos a la normalidad absoluta.
Empezaremos por escribir más en el blog.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Madrid-Barça

(viñeta publicada por Máximo en el País en 2005)

Este fin de semana se va a producir uno de los acontecimientos más esperados del año.
Y no me refiero al partido de fútbol entre los eternos rivales deportivos, no... ¡que me voy a Madrid!
Voy a un curso de actualización en patología quirúrgica (ya llevo tres este año, dos en la capital). Siempre hago viajes relámpago, voy justo a tiempo para empezar el curso, y en cuanto se acaba me vuelvo para Barcelona. Pero esta vez aprovecho que será lunes y martes, y me voy antes para así poder disfrutar de la ciudad y sus habitantes, con quienes tan bien me llevo.
Allí vamos a encontrarnos algunos blogueros, a la mayoría de los cuales sólo conozco por el blog, y me hace mucha ilusión.

Esta vez no me pilla el puente aéreo. Compré los billetes del Ave con suficiente antelación, y así me ha salido más barato que el avión. Que si fuese más cómodo, no me importaría que fuese más caro, pero lo del avión es una auténtica paliza. También me hace ilusión, porque será la primera vez que viajaré en Ave.

Un pequeño inconveniente es que no acabo de estar bien del todo de mi cervicobraquialgia, pero estoy segura que el viaje me resultará beneficioso. ¿Por qué? Pues porque la tensión nerviosa agrava el cuadro y lo perpetúa, y aunque ahora estoy atacada, una vez suba al tren sé que me voy a relajar, porque lo que se quede por hacer, lo que debía haber hecho, lo que pase o deje de pasar, yo ya no podré hacer nada, estaré lejos... y eso relaja un montón.

(Por cierto que si alguien se apunta, todavía está a tiempo de mandarme un mail)

domingo, 8 de febrero de 2009

Madrid

He estado en Madrid, con una agenda apretada, pero con un resultado fructífero en muchos campos.

He tenido la oportunidad de conocer personalmente a Patsy. Siempre es gratificante conocer a una buena persona. Fue como una cita a ciegas, después de habernos comunicado durante un cierto tiempo a través de internet. Como pasa con las buenas personas, desde el primer momento hubo conexión y complicidad, y conversamos como si nos conociéramos de toda la vida. Es sorprendente cómo se puede hablar de cualquier cosa, haciendo incluso confidencias, a quien acabas de conocer.
Debo reconocer que el mérito es básicamente suyo, al ser abierta y habladora, y a transmitir confianza a través de su voz y sus palabras.

El motivo de mi viaje a Madrid era la asistencia a un curso, que podría calificar de útil y provechoso. Pero, una vez más, constaté lo que ya comenté aquí un día: las mujeres somos legión en medicina y en patología, me atrevería a decir que aún más en citología, campo al que se ceñía este curso y, sin embargo, los ponentes eran en su mayoría hombres. Capaces y brillantes en algunos casos, no digo que no, pero no justifica la desproporción.
También hay citólogas excelentes en nuestro país y fuera de él, y se les sigue ninguneando o relegando a un segundo plano.

Aprovechamos la noche para pasarnos por el café Central, donde se puede cenar mientras se escucha jazz en vivo. El grupo que actuó esa noche, Ensamble Nuevo Tango, fue extraordinario, de ponerse de pie.
Me pareció alucinante que un grupo que aquí te lo imaginas en el Auditori o en el Grec, toque durante una semana en un café.
Tuve la oportunidad de conversar un rato con el guitarrista y líder, Fernando Egozcue, quien no me supo explicar porqué no se prodigaban en Barcelona.

Fui a Madrid en avión, y a Dios pongo por testigo que, si puedo evitarlo, no lo volveré a hacer. No me extraña que el puente aéreo y todos los vuelos entre Madrid y Barcelona hayan perdido tantos pasajeros. Cuatro horas y media desde que salí del hotel donde se celebraba el curso, hasta que llegué a mi casa, teniendo en cuenta que son 55 minutos de vuelo (y habiendo hecho el check-in por internet, por un módico precio de 4 €), no se merecen. Además del cansancio y el dolor de pies de caminar por interminables pasillos de aeropuertos, enlaces de metro, tren, escaleras mecánicas (o no), que me han llevado a ser una incondicional del AVE a partir de ahora.

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