Se acabó la sequía, amigos.Hace ya una semana que volví de Madrid y no he contado nada.
Vamos por partes:
- El curso de actualización en patología, magnífico. Es un curso que se realiza anualmente desde hace 5 años, lo patrocina Mutua Madrileña y lo organiza el Dr. Sanz, miembro de una saga de patólogos, del Hospital Clínico San Carlos. Era la primera vez que iba, y si puedo no me voy a perder los siguientes si se mantiene la línea y la calidad.
Me habría servido un montón si no fuera porque estaba completamente drogada a causa de mi hernia discal. Suerte que tomé apuntes, como un autómata, y puedo revisarlos, porque yo no me acuerdo de nada.
- El reencuentro con Patsy, sin palabras. Como ya intuía, como si nos conociésemos y fuésemos amigas de toda la vida. Su hospitalidad, su sabiduría, su dulzura, su buen humor, su preocupación por mi cuello... hicieron mi estancia en Madrid muy agradable. ¡Gracias, guapa! (Y gracias también a Carlos, que hizo unos guisos, a veces improvisados, deliciosos).
- Conocer personalmente a Molano, toda una experiencia. Conversador incansable, tiene miles de historias que contar, como se refleja en su blog. Admirables su memoria y su capacidad para contar vivencias, personales y ajenas, con humor, elegancia y naturalidad.
Patsy y Molano, amigos desde hace tiempo, me llevaban ventaja por eso. Compitiendo por la palabra, cuando se ponían a contar anécdotas del pasado me quedaba muda, hasta que conseguía colar alguna cuña con las mías. Luego, las carcajadas eran compartidas e imparables.
Fuimos al café Central (cita obligada siempre que voy a Madrid) y asistimos a un concierto maravilloso del que ya ha comentado Patsy en su blog, y al que le sacamos punta inventando historias sobre los músicos, desternillándonos de risa.
Yo iba con la cámara fotográfica en el bolso todo el tiempo, dispuesta a plasmarlo todo, los lugares donde fuésemos, nosotros en distintas situaciones... y estuvimos tan embebidos que en ningún momento nos acordamos de hacerlas.
- Respecto a mi cuello, estoy de alta desde hace una semana, ya he empezado a hacer rehabilitación, y estoy trabajando a toda pastilla. A mi jefe le importa tanto que tenga una hernia discal como que tenga cuenta con el Santander. He estado trabajando (impartiendo un curso que a mí no me ha reportado nada, y en cambio al servicio sí) estando de baja, y ni siquiera me ha dado las gracias.
Estoy tomando psicofármacos que me hacen estar un poco happy, pero ya volveremos a la normalidad absoluta.
Empezaremos por escribir más en el blog.






