De las 59 películas que hay ahora mismo en la cartelera de Barcelona, 14 son adaptaciones de libros (algunas de cómics): prácticamente una de cada cuatro.Mucha gente considera más elitista haber leído un libro que haber visto una película.
Quienes así piensan, sostienen que la complejidad del texto literario se desprecia por la superficialidad de las imágenes.
Como aficionada al cine y a la literatura, me parece una tontería. Creo que ambos pertenecen al arte de la narración, que lo hacen de manera distinta y que no son incompatibles.
Y ni he leído todo lo que he visto, hi he visto todo lo que he leído (cuando hay adaptación, claro).
En el otro extremo estarían los que, cuando saben que se va a hacer una película basada en un libro, dicen: "Ya me espero a ver la peli" (cuando tampoco tenían intenciones de leer el libro). Son los mismos que no quieren el cine en versión original. Es la pereza de leer.
Es innegable que hay diferentes maneras de adaptar una novela al cine, desde la simple plasmación visual de un texto, a la creatividad desbordada de algunos directores, que casi cuentan otra historia.
Creo que cuando hemos leído un libro que nos ha gustado, y vemos su adaptación cinematográfica, tendemos a buscar lo primero, la fidelidad. Si no lo hemos leído, somos más abiertos y flexibles.
Hace unas semanas vi A ciegas (Blindness), la adaptación de la novela de José Saramago Ensayo sobre la ceguera, dirigida por Fernando Meirelles (director de Ciudad de Dios y El jardinero fiel, otras dos adaptaciones).
Vaya por delante que no había leído el libro, pero la película me encantó.
Leí una crítica muy negativa de alguien que sí lo había leído, con quien no comparto nada de lo que dice:
No me pareció una película superficial. La música me pareció adecuada y me gustó. Creo que el director ha captado perfectamente el contenido del libro de Saramago y lo ha plasmado en la película. Y me pareció muy acertado el uso de la luz.
No dudo que el libro tenga mucho más contenido y dé para mucha más reflexión, pero creo que su espíritu e intención quedan reflejados en la película.
Por otro lado, excelente la actuación de Julianne Moore, que lleva el peso de la película, y sorprendente Gael García Bernal, en su papel de malo, malísimo.
Mientras veía la película me acordé de otra que vi hace muchos años, El Señor de las Moscas, basada en la novela de otro Nobel, Sir William Golding.
No recuerdo si la vi en video o en el cine, no sé si vi la versión inglesa de 1963 o la americana de 1990, sólo sé que me impactó y me dejó una huella indeleble, por lo que en el fondo vienen a decir las dos películas:
El hombre es cruel, despiadado y brutalmente egoísta por naturaleza ante situaciones extremas.





