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jueves, 28 de abril de 2011

13 Rue del Percebe





Esta es la vista de la fachada de mi casa estos días, y estas son las vistas desde casa. Ya han extraído la fachada, hecha de madera y fibrocemento, y nos han dejado con el culo (y el resto) al aire. Ahora tienen que poner aluminio y doble cristal.
Mi casa es la que tiene las paredes granates, la única que han tapado con pladur verde (me dijeron que era el adecuado para exterior, pero está claro que me lo han puesto para combinar los colores, porque al resto no se lo han puesto).
Como podéis ver, han arrancado el parquet, que se continúa(ba) con el del salón comedor. Cuando pongan la fachada, tienen que reponerlo. En principio tienen previsto poner uno estándar que dudo que coincida con el de la mayoría. Quien quiera otro (lo lógico es que todo el mundo quiera lo mismo que tenía), tiene que facilitarles la referencia y/o muestra, y si lo encuentran, pues lo ponen. Y si hay diferencia de precio, va a cargo del propietario (claro).
No sé en qué momento ni qué hicieron con el parquet que quitaron, pero, ¿lo lógico no habría sido quedarse con una muestra? Pues no.
Puse el parquet al poco de comprar el piso, hace unos ocho años. He tenido que llamar a la casa que me lo pusieron junto a los muebles a medida de ese espacio (afortunadamente aún está abierta -sólo de vez en cuando-). El dueño se acordaba de mí (casi me pongo a llorar de la emoción), y me ha prometido buscar la referencia del parquet u otro parecido, pero ya me ha dicho que será difícil.
Después, cuando esté todo acabado, pintado, etc, tendré que colocar los muebles, que ahora están guardados en un guardamuebles de alquiler que pago yo (claro). Me los tendrán que instalar quienes me los hicieron, porque yo soy incapaz. Eso si encajan. También a mi cargo (claro).
Tengo que sumar el coste del guardamuebles, la instalación de los muebles, las lámparas que tendré que comprar (las que había han desaparecido), las cortinas que tendré que comprar porque no me servirán las que tenía... al dineral que me cuesta la fachada... ¡Socorroooooooo!

(Por cierto, no sé si se aprecia en la foto, pero la marca de la empresa de rehabilitación es ACME)

lunes, 1 de noviembre de 2010

Obras

Estoy liada cual pata de romano.

Por fin, después de no sé cuántos años tras ello, y tras dos años y medio desde que se aprobó el proyecto, persiguiendo a la gente para que pague o se comprometa a pagar, se empieza a rehabilitar la fachada del edificio donde vivo. Yo ya llevo dos años pagando el préstamo que pedí para ello, y me quedan otros tantos.

Esta semana han empezado a poner los andamios, que hasta el permiso para ello ha costado, porque el ayuntamiento se negaba porque ocupa toda la acera. Andamios especiales, aislados, porque tiene que venir personal especializado para tirar abajo la fachada, que es de fibrocemento (del de antes, el que contenía el cancerígeno amianto), y para retirar los escombros.

La mayor parte de la fachada cubre unas tribunas a manera de balcones cerrados, que dejarán a la intemperie. El salón de mi casa (y de la mayoría de vecinos) da a esa tribuna, que además hace las veces de habitación. Para no quedarnos literalmente con el culo al aire, nos taparán el salón y las ventanas de las habitaciones que dan a la tribuna con pladur. ¡Hala, sin ventilación, o con un ventanuco que nos abrirán en el pladur, para que nos contemplen los trabajadores!

En esa tribuna tengo un estudio, lleno de estanterías con libros, un escritorio y todas las plantas que hay en mi casa. Pues este largo fin de semana, en lugar de salir, descansar, bailar o dormir, he tenido que desmontarlo y empaquetarlo todo, porque mañana empiezan a tapiarnos.

A la pasta que me cuesta la fachada, veintiún mil euros del ala, hay que añadir que he tenido que alquilar un trastero mientras duren las obras, porque no tengo sitio en casa para dejar todo lo que he desalojado de la tribuna: cajas con libros (muchos los he puesto en doble fila en otra gran estantería que hay en el salón, pero todos no me caben), montones de estantes, laterales, traveseros, cajonera, cortinas, lámparas... Y sin contar las plantas. Las orquídeas me las llevaré a mi despacho del hospital, para que se pongan estupendas como la que tengo allí, el resto tendré que bajarlas al patio, si me dejan.

No sé cuánto tiempo van a durar las obras, alrededor de un año o más para todo el edificio, pero lo que me concierne a mí no sé cuántos meses, sólo sé que voy a estar muy entretenida...

lunes, 15 de febrero de 2010

Reciclaje

¡Estoy hasta los mismísimos ovarios de los envases!
Pienso firmemente que se debe reciclar y reutilizar todo lo posible, y creo que respeto el medio ambiente: Lavo con poco jabón, separo las basuras, utilizo papel higiénico reciclado, voy a comprar con bolsas... ¡Si hasta le doy a mi tía las cápsulas del Nespresso para que haga bisutería con ellas!

Pero no me lo ponen fácil. ¿Por qué narices envasan las lechugas con doble bolsa de plástico? ¿Por qué venden tomates en una cesta de mimbre o similar? ¿Por qué el pan de 8 cereales que compraba hasta hace poco, ahora tengo que comprarlo metido en un molde de láminas de madera, además de en un papelito encerado, naturalmente más caro? ¿para qué quiero yo ese recipiente de madera? ¡Ni siquiera sé dónde tengo que reciclarlo! ¿Por qué narices no lo han dejado como estaba?

Hay toda una industria y un negocio detrás del reciclaje, del que los ayuntamientos no son ajenos. Con los contenedores temáticos hemos llegado, si es que esto se ha parado, al límite de lo humanamente aceptable. Ayudamos a los ayuntamientos en la tarea de selección y separación de las basuras, y sin embargo no mueven ni un dedo para reducir los embalajes. En cocinas minúsculas tenemos que acomodar 5 recipientes 5, para los distintos tipos de basura.
Otros tantos contenedores hay casi en cada esquina. Recipientes nuevos flamantes que deben haber costado una pasta, con los correspondientes camiones, porque pasa como con los móviles: si te compras uno nuevo, no te vale el cargador antiguo. Unos contenedores "muy fáciles de usar" porque tienen unas palancas para ser accionadas con los pies, pero que ensanchan los contenedores en más de un palmo.

A todo esto, están dejando el barrio de Gracia monísimo de la muerte, sin aparcamientos para coches y con las calzadas a la misma altura que las aceras. Aceras de un metro de ancho, separadas de la calzada de dos y medio por unos pilones para que no se pueda aparcar. Entre éstos colocan los contenedores que, o bien ocupan la acera, o bien sobresalen a la calzada. O pasan los peatones, o pasan los coches.
Para accionar la palanca, o retiras el contenedor hacia la calzada si aquélla está mirando hacia la acera, o te colocas directamente en la calzada si está mirando hacia ésta.

Con un cinismo sin parangón, periódicamente el ayuntamiento envía una revista (no un tríptico, no, una revista), debidamente metida en un sobre, a cada una de las familias empadronadas en Barcelona, haciendo propaganda de las obras que realiza, de los proyectos que pone en marcha, etc, con un suplemento del barrio correspondiente, especificando las obras que allí se realizan. Una revista que es gruesa casi como el Hola, y que en muchos casos pasa directamente del buzón a la papelera. Esa revista cuesta muchos árboles, y es puramente propagandística.

Eso sí, te regala un cestito para los residuos orgánicos.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Fachada

Desde ayer estoy un poco más endeudada.
Teníamos tiempo hasta el 31 de octubre para ingresar el dinero para las obras de la fachada, y yo ya he cumplido.
Ya comenté aquí que la obra era de gran envergadura, cuesta más de dos millones de euros. Contando las tiendas (que, aunque no les afecta para nada las obras, tienen que pagar igual), somos prácticamente cien vecinos, cada uno de los cuales paga en función de los metros de su vivienda o local.
Yo no soy de los que más paga, y aún así, tengo que ingresar veintiún mil euros (!!!).

Como ya dije, es un palo, pero estoy deseando que hagan ya las obras. A mí me afecta de lleno: el salón y una galería dan a la fachada principal. Ésta es de madera y fibrocemento (uralita), y tienen que reemplazarla por completo. Probablemente pierda encanto con el aluminio, pero ganaremos en calidad de vida, con mejor aislamiento térmico y acústico.
Desde que se descubrió que el fibrocemento, que contenía amianto, era cancerígeno, se fabrica sin éste, pero el de mi casa, construída hace más de cuarenta años, lo sigue teniendo. Para retirarlo, tienen que venir obreros protegidos con trajes casi de astronauta, y los desechos tienen que ser tratados de forma especial. Supongo que ésa es una de las razones por las que la obra es tan cara.

Hay un montón (aunque minoría) de vecinos que se oponen a las obras, por razones diversas, y que seguro crearán problemas y retrasarán el inicio de las mismas.
Ayer cuando volvía a casa, encontré en el buzón un panfleto escrito por algún propietario, invitando a la rebeldía, a no pagar. Con un listado de preguntas pretendidamente sin respuesta, respecto al proyecto, los presupuestos, la cuenta bancaria abierta, el arquitecto, etc, que me parecieron demagógicas, capciosas, paranoicas e ignorantes.
La mayoría de preguntas se responden habiendo asistido (y atendido) a las últimas reuniones, o bien por lógica, o lógicamente no tienen respuesta.

Lo que más me molesta, sin embargo, es que es un anónimo. Quienquiera que sea que se niega a pagar, no da la cara, para no dar la oportunidad de ser respondido.

miércoles, 25 de junio de 2008

La Comunidad



Esta tarde tengo reunión de propietarios.
No hace falta que diga lo poco que me gustan estas reuniones. Como a cualquier ser humano normal.

Somos una comunidad muy numerosa, cerca de noventa miembros, con lo que ponerse de acuerdo en la más mínima cosa cuesta sangre, sudor y lágrimas.
No puedo escaquearme, el tema a tratar es importante, y llevamos años debatiéndolo: Hay que rehacer la fachada. No limpiarle la cara, ni rehabilitarla, no. Tirarla abajo y volverla a hacer.
El edificio tiene más de cuarenta años, es obra de un famoso arquitecto que supongo tuvo una iluminación en su día y parió el susodicho con los pies: cuatro escaleras juntas, con un patio interior, largos pasillos embaldosados como los tétricos sótanos del Clínic en mi época de estudiante, y una fachada con tribunas cubiertas de madera y uralita (!!!). Una malparidosis.

El mantenimiento de la fachada era tan caro que a lo largo de los años ha sido prácticamente inexistente, por lo que ahora nos encontramos en situación casi de ilegalidad, rodeados de materiales prohibidos y los que no, decrépitos, que cualquier día nos va a costar un disgusto

Desde que yo vivo aquí, hace ya más de siete años, se viene hablando del asunto, porque la obra es de tal envergadura que no nos ponemos de acuerdo. Naturalmente, es muchísimo dinero, pero cuanto más tiempo pasa, peor.

El parque humanístico de la finca tiene una media de edad bastante elevada, y el desembolso de dinero a partir de cierta edad se hace muy difícil. Por un lado, conseguir un préstamo es poco menos que imposible, y por otro, algunos abuelos piensan para lo que me queda en el convento... o... el que venga detrás, que apriete.
Quizá yo haría lo mismo en su piel, pero no es el caso, y personalmente, lo que quiero es que se solucione la cosa ¡ya!, porque estamos inhalando sustancias cancerígenas de la uralita rota, derrochando energía por las ventanas que no cierran bien debido a la podredumbre de la madera, soportando la entrada de agua cuando llueve, sufriendo los ruidos más de lo que toca...

Con un poco de suerte, esta reunión será la definitiva. Imperará el sentido común sobre los que se oponen a las mejoras. O eso, o nos caerá una denuncia de campeonato. Creo que debería haber mecanismos para agilizar estas cosas, que no son caprichos ni veleidades.
Los inconvenientes de las obras, por otro lado, no serán moco de pavo. No quiero imaginarme los meses que pasaremos aguantando las inclemencias del tiempo, más ruidos, polvo, incomodidades y riesgo de robo.

Pero, por favor, que se empiece ya, que si no se inicia la marcha, no llegaremos nunca al destino!


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