viernes, 10 de septiembre de 2010

Temporada de setas

Las características meteorológicas de este año han hecho que se adelante la temporada de setas, que suele empezar con el otoño y las primeras lluvias. Al parecer, ésta será una buena cosecha.
A mí me gustan mucho, cualquier variedad comestible, y preparadas de cualquier forma. Lo mismo como champiñones crudos en ensalada que moixernons (no sé cómo se dice en castellano) guisados, o rovellons (níscalos) a la brasa.

Supongo que en todas partes sucede igual, pero en Cataluña, muchos de los nombres populares de las setas son a veces despectivos o groseros, o cómicos, como mataparent de peu vermell ("mata-pariente de pie rojo", Pie rojo), pet de llop gris ("pedo de lobo", Bejín plomizo), peu de cabra (Pie de cabra), bola de neu pudent ("bola de nieve maloliente", Agarico amarilleante), pixacà ("meaperros", Amanita pantera), orella de gat negre (Oreja de gato negro), cama de perdiu ("pierna de perdiz", Gomfidio reluciente), enganyapastors ("engaña-pastores", Níscalo falso), tita de gos ("picha de perro", Falo perruno), peu de rata ("pie de rata", Ramaria coliflor), trompeta de morts (Trompeta de los muertos)...

Naturalmente, los hongos que más conocemos son los que nos comemos, pero los hongos son organismos muy curiosos de los que la mayoría de los mortales desconocemos casi todo. En realidad, hongo y seta no son sinónimos: las setas son las fructificaciones de ciertos hongos.

Para empezar, los hongos constituyen su propio reino, no son animales ni vegetales. Se estima que existen más de un millón de especies, mientras que sólo están descritas unas ochenta mil. Comparten con el reino animal que son incapaces de producir su propio alimento y consumen otros organismos, y con las plantas que, por ejemplo, dispersan sus esporas al viento. Los hongos se reproducen por medio de esporas (como también lo hacen las algas), que son extraordinariamente variadas, móviles o inmóviles, sexuales o asexuales. Muchos hongos producen sus esporas en estructuras microscópicas, mientras que otros forman los cuerpos fructíferos (setas) para liberarlas. Las setas son las lanzadoras de esporas.

La mayoría de hongos son pluricelulares, pero algunos (levaduras) son unicelulares.
La mayoría de ellos son saprófitos, se alimentan de materia en descomposición (de ahí su importancia en el ciclo de la materia), pero también los hay parásitos (produciendo enfermedades en el hombre y otros animales, y en los vegetales), y simbiontes, como los que forman los líquenes.

Además de como alimento, los humanos utilizamos hongos para transformar algunos alimentos, como las levaduras en la elaboración de cerveza y vino, quesos, pan, etc. Otros se utilizan como fármacos (conocido por todos es el hallazgo de la penicilina por Fleming). Algunos son alucinógenos, otros tóxicos, e incluso mortales.
En cuanto a las patologías que producen (sólo unas cincuenta especies de hongos son patógenos para los humanos), las llamadas micosis, pueden ser superficiales, afectando a la piel (pie de atleta), mucosas (muguet), pelo (tiña), uñas (onicomicosis), o profundas, mucho más graves, como la aspergilosis, criptococosis, mucor...

Y ya no me enrollo más, que lo que quería enseñaros es la belleza que pueden mostrar los hongos, tanto los visibles a ojo desnudo como los microscópicos.














martes, 7 de septiembre de 2010

Dis-curso escolar

El punto de inflexión hacia la vuelta a la normalidad tras las vacaciones, se hayan hecho éstas en junio, en agosto o nunca, lo marca el inicio del curso escolar (vale, sí, también el bombardeo de los coleccionables). Se acabó el trayecto rápido y tranquilo hacia el trabajo, el aparcamiento relativamente fácil, y los saldos de verano. Ya han subido hasta la barra de pan.

Este año hay algunas novedades. No sé si es generalizado en toda España, pero en Cataluña se ha cambiado el calendario escolar. Se ha adelantado unos días el inicio de las clases, a cambio de una semana de vacaciones en el segundo trimestre, entre navidad y semana santa. Además se ha suprimido el horario intensivo de los 15 primeros y últimos días del curso. Los maestros están que trinan por ello, y en algunas escuelas han decidido, como protesta, cancelar las salidas extraescolares durante el curso. Se acabaron las convivencias, las visitas al zoo, las excursiones...

Aparte de que el grueso de las vacaciones escolares sea en el periodo estival, por la dificultad de impartir clases con la canícula, parece lógico repartirlas un poco más, teniendo en cuenta que conciliar las vacaciones de los hijos con las de los padres, sean cuando sean, es impensable, puesto que ninguna empresa concede tantos días de vacaciones, ni sumando las de los dos progenitores en el caso que los haya. Está bien, pues, que se espacien, pero las cosas tienen que hacerse con previsión. En la actualidad, sólo hay montadas actividades para los niños en las vacaciones ya establecidas.
Y sin embargo, algo que no es novedad: aquí las cosas se hacen a la brava, por decretazo, se impone, y listos. Sin consensuar con profesorado, sin dotar con personal ni económicamente. Y de golpe. Nada de hacer las cosas paulatinamente, incorporando ayudas, y permitiendo que las familias se organicen. Así que hay que echar mano de abuelos quienes tienen la suerte de contar con ellos, o bien pagar canguros o centros privados, es decir, en la mayoría de casos, a base de dinero.
Tengo la gran suerte de haber dejado ya atrás esa época, mis hijos ya se cuidan solos.

Sin novedad tampoco en detalles absurdos: El curso escolar ha empezado hoy, 7 de septiembre. Son 4 días lectivos más al inicio, a cambio de 5 días en el segundo trimestre. Bien, no tengo objeción, pero... ¿por qué se empieza el martes y no el lunes? Me entero de que el segundo trimestre empezará el 7 de enero de 2011, un viernes, después del día de reyes, 6 de enero, que es fiesta. ¿No sería más lógico empezar el 6 de septiembre el primer trimestre, y el 10 de enero el segundo? ¿Hay alguna razón profunda que se me escapa, o simplemente es que las "mentes pensantes" no son tales?

Uff...! Me da mucha pereza empezar este curso...

sábado, 4 de septiembre de 2010

Día mundial de...

Hoy se celebra el Día Mundial de la Salud Sexual.

¿Era necesario?
Lo ideal sería no tener que recordar que se debe cuidar la salud sexual tanto como la mental o la física, que hacerlo fuese algo natural y espontáneo, que lo tuviésemos asumido y viviéramos una sexualidad sana, espontánea y madura, pero la realidad es que estamos todavía tan en pañales, también en salud sexual, que es necesaria la existencia de un día mundial.

Vivimos en un mundo desigual, y el respeto por los derechos humanos que se vive en algunos lugares está lejos de ser generalizado. Estos Día Mundial de... no son precisamente mundiales, se observan más en los países donde menos falta hace, pero deben servir para poner en marcha programas que desarrollen lo que promulgan.

Concretamente, y por poner algunos ejemplos: La epidemia de SIDA está lejos de estar controlada, y aunque se ha ralentizado en los países desarrollados, sigue extendiéndose en países en vías de desarrollo. Y mientras tengamos una iglesia, religiones y dirigentes de las mismas que defienden estupideces y ponen en entredicho los métodos anticonceptivos como el preservativo, será difícil ponerle freno.
La educación sexual en las escuelas, la regulación del aborto y la anticoncepción es imprescindible para evitar embarazos no deseados, y nunca se insistirá bastante en ello.
Bastante lejos estamos de aceptar los derechos de los que viven la sexualidad de manera distinta a los estándares aceptados. Aunque exista el Día del Orgullo (o Dignidad) Gay, también se trata de salud sexual, mental y física.
En algunos países se sigue practicando la ablación del clítoris, cercenando la sexualidad de las mujeres, práctica abominable y cavernaria donde las haya, de las que más exigen educación, educación y más educación.

Hay muchos más motivos, pero uno que no quiero pasar por alto, frivolizando y quitando hierro al asunto, es la salud sexual de los políticos. Estaréis conmigo en que una vida sexual sana hace que estemos de mejor humor, más predispuestos al diálogo y a la negociación, se es más tolerante, y las ideas fluyen mejor. La razón es muy simple: el riego sanguíneo mejora y por lo tanto la oxigenación del cerebro. Así que nuestros dirigentes deberían cuidar mucho más ese aspecto, porque la mayoría parecen mal follados, y eso no puede ser bueno para el país.

Ahora lo entiendo

martes, 24 de agosto de 2010

Báculo

Llamadme inculta, me lo merezco:
No tenía ni idea de que la mayoría de los mamíferos macho tienen un hueso en el pene (baculum, os penis) que les permite la erección. Y se llama báculo. Como el bastón de los obispos.
¡Qué casualidad! No hagas que pose en ti mi báculo, adquiere ahora para mí un significado que no me atrevo a verbalizar.
Al margen de las interpretaciones erótico-festivas de los prelados con su báculo, entono un mea culpa que viene que ni pintado, por mi supina ignorancia.

Recuerdo de jovencita, en el instituto, hacer bromas con los amigos sobre un supuesto hueso peneano, al que bautizamos "tibio", y había quien creía que existía realmente.
Por similitud y cercanía, asumí que los mamíferos no humanos tampoco tenían hueso peneano, y nunca nadie me sacó de mi error.
Pues lo tienen primates, carnívoros, murciélagos, roedores e insectívoros.

La curiosidad me ha animado a profundizar sobre el tema, y me he enterado de otra cosa todavía más sorprendente: ¡las hembras también tienen un pequeño hueso en el clítoris!
Para empezar, ni siquiera sabía que las animalas tenían clítoris. (¿Sentirán placer en la cópula? ¿Habrá más vaginales o clitoridianas?)
Yo que pensaba que las mujeres éramos únicas, al tener un órgano (o parte de él) dedicado exclusivamente al placer...

Si pensamos que el clítoris tiene una estructura muy parecida a la del pene, pero más pequeño e interno, no resulta tan extraño que si el pene de los machos tiene hueso, el clítoris de las hembras tenga uno también, más pequeño (baubellum, os clitoridis).
Lo que ya no es tan lógico es que la hiena moteada hembra tenga un os clitoridis tan largo que supera al pene del macho. Mide de 15 a 20 cm y es capaz de ponerse erecto. Las manadas son un matriarcado, ellas lideran la caza, son más grandes y fuertes, y se pavonean con su clítoris.
Al parecer, durante la vida fetal sufren un exceso de testosterona debido a un déficit de aromatasa, enzima que degrada la testosterona, y sufren (o no) las consecuencias el resto de su vida. Las hembras de esta especie de hienas no tienen vagina, y su órgano genitourinario es el clítoris, por donde orinan, copulan y paren. Naturalmente, el hieno no copula si la hiena no lo permite, y cuando lo hace, es bastante complicado. Para ello la hembra debe contraer potentes músculos para replegar el clítoris y que se abra un orificio. El parto es muy doloroso, mueren hasta un 20% de ellas durante el primero, y un 60% de las primeras crías.

Pues no sé de que se ríen.

domingo, 15 de agosto de 2010

Cine

(fotograma de El silencio de Lorna)


Las últimas películas que he visto conforman una estrella de tres puntas, a cuál mejor en su estilo y sin embargo diametralmente opuestas. Una intimista, una de conflictos personales e inmigración, y una trepidante.

La primera, Villa Amalia (Villa Amalia, Benoît Jacquot. Francia 2009), es la historia de una pianista que en un momento de su vida, tras ver a su pareja besándose con otra mujer (aunque el detonante es lo de menos), decide plantarlo todo, sus conciertos, su apartamento, su vida anterior, en definitiva, y se embarca en una huída sin destino predeterminado. La protagonista, Ann (interpretada magistralmente por Isabelle Huppert) desmonta su acomodada existencia sin que le tiemble el pulso, para iniciar una nueva vida y encontrarse a sí misma, lo que logrará en una pequeña isla italiana, en una desvencijada casa donde habitan el paisaje, y ella. Una película con poco diálogo, sin un argumento tal como lo entendemos, es decir, no hay una historia en la que se desarrolle y resuelva una trama, cuenta con unos paisajes impresionantes, que transmiten la paz que busca la protagonista, y con una Isabelle Huppert que, como he leído por ahí, no interpreta, sino que somatiza sus personajes. Creo que para apreciar la película hay que empatizar con el personaje, cosa que a mí, además de que la Huppert es pelirroja y pecosa, no me ha costado nada. La ruptura con todo, la huída y la desaparición a un lugar recóndito, aunque sea temporal, se me ha planteado muchas veces, sin ir más lejos este verano.

La segunda, El silencio de Lorna (Le silence de Lorna, Jean Pierre y Luc Dardenne. Bélgica 2008. Premio al mejor guión en Cannes 2008) es una historia de amor, aunque no lo parezca. Lorna (Arta Dobroshi) es una inmigrante albanesa casada por conveniencia con un yonqui belga, Claudy, para obtener la nacionalidad, gracias a Fabio, un mafioso local. Éste planea asesinar al marido aprovechando su drogodependencia, para que así Lorna se pueda volver a casar con un ruso, dispuesto a pagar mucho dinero para conseguir a su vez la nacionalidad. Lorna se implica en esta mafia para conseguir dinero con el que montar un bar con su novio Sokol, enterado de todo.
La película toca el tema de la inmigración y las mafias relacionadas con ella, la utopía que representa el primer mundo, pero sobretodo se trata del conflicto de Lorna, por no haber podido salvar a Claudy, y a quien sólo en un momento se ve reír, carcomida por el sentimiento de culpa. Algo que no entraba en sus planes y que trastoca incluso su percepción de la realidad. El tramo final del film es un poco irregular, para mi gusto, resuelto de forma ambigua y precipitada. La actriz que interpreta a Lorna es una deliciosa kosovar que me recuerda mucho a Ariadna Gil.

Y la tercera, la superproducción Origen (Inception, Christopher Nolan. Estados Unidos/Gran Bretaña 2010), del director de Memento y El caballero oscuro. Una fantástica cinta de cine fantástico, ciencia ficción al estilo Matrix, con un reparto ajustado al presupuesto. Protagonizada por Leonardo di Caprio, con el que me he reconciliado, y Marion Cotillard, aparecen también Ken Watanabe, Tom Berenger y Michael Caine, entre otros.
Cobb (di Caprio) es un ladrón que accede a información privilegiada introduciéndose en los sueños y el subconsciente de sus víctimas (en este sentido me recordó a Olvídate de mí, donde unos especialistas borraban partes específicas de los recuerdos de sus clientes). Quiere rehabilitarse y volver con sus hijos, y sólo será posible si lleva a cabo un último trabajo, algo diferente a lo que ha hecho hasta ahora: en lugar de robar secretos, deberá introducir una idea en la mente de un rico heredero. Para lograrlo, reunirá un equipo en plan Ocean's eleven, con varios especialistas en diferentes campos.
La película tiene efectos especiales espectaculares, el guión es sólido y, aunque cuesta seguir el hilo de las explicaciones de la metodología que siguen, el objetivo es claro. Trepidante de principio a fin, te mantiene alerta y las casi dos horas y media que dura se pasan volando. Mi único pero, que los personajes secundarios y sus motivaciones están poco elaborados. Pero en el conjunto de la película, esto es una minucia. Altamente recomendable para los amantes del cine de acción y fantástico.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Pol

Hoy es el cumpleaños de Zapatero, de Obama y de un novio maltratador que tuve. Naturalmente, me importa un rábano.
Pero también es el cumpleaños de Pol, mi hijo mayor, y eso sí me importa. Cumple 21 añazos, de los cuales más de la mitad no lo hemos celebrado juntos. Siempre coincide que por estas fechas está con su padre. No importa, porque lo celebramos a destiempo. Hay gente que le da mucha importancia a celebrar las cosas en un día determinado, el que toca, y es un sacrilegio para ellas dejarlo para otro momento. A mí me da igual, se trata de celebrar que está en el mundo, que me cambió la vida, que se está convirtiendo en un hombre maravilloso, que es una buena persona, que es un artista...

Nació un año después de casarme, un pedazo de niño de más de 4 kg, que enseguida hizo olvidarme que la había cagado casándome con su padre. Mi atención se centró en él y consiguió durante un tiempo que dejase de lamentar haber errado el camino.

Ponerle nombre tuvo su miga.
Por aquella época, Pol no era un nombre común ni mucho menos (no como ahora, que hay más Pols que Jordis), apenas se conocía por la población del Maresme, Sant Pol de mar.
Unos años antes de que naciese mi hijo, conocí a un niño que se llamaba así. Me pareció tan bonito, corto, simple y varonil que decidí que, si algún día tenía un hijo, se llamaría así.

En cuanto supe que tendría un niño, a los 4 meses de embarazo, y empezamos a pensar en el nombre, se lo comuniqué a mi marido. Siguiendo en su línea, no me contradijo: ni sí ni no, sino todo lo contrario (su estrategia siempre fue la de calla, jode y apaña).
Así que mi familia, a la que le encantaba el nombre, y yo, cuando nos dirigíamos al pequeño que llevaba en el vientre, le llamábamos Pol. A su familia, andaluza, no le gustaba nada el nombre, en especial a su madre, que se había quedado viuda hacía pocos años y tenía reservado para su primer nieto el nombre de su marido, ANTONIO, como se llamaba también su primogénito (que NO era mi marido).

Llegó el momento del nacimiento, y cuando la comadrona nos preguntó si ya sabíamos el nombre que le íbamos a poner a aquel niño tan grande y tan guapo que acababa de llegar al mundo, para ponerlo en la pulserita identificativa, fue cuando su padre desveló que no, que NO LO SABÍAMOS. Mi consternación fue grande, pero acepté que si no le gustaba, tendríamos que buscar otro nombre. Mi alternativa era buscar uno que nos gustase a los dos, creo que la más lógica.
Pues bien, la suya, ante mi rotunda negativa a que se llamase como el abuelo fallecido, era ponerle un nombre compuesto al niño, uno de los cuales lo elegiría yo, y el otro sería ANTONIO. Así, él solo estuvo barajando, durante los 15 días siguientes en los que mi hijo era "el niño", "el pequeñín", "el nene", "el bebé" y cosas por el estilo, nombres tan telenoveleros como Pol Antonio, Antonio Pol, Guillermo Antonio, Antonio Adrián, y otras lindezas por las que yo no estaba dispuesta a dar mi brazo a torcer.
Llegó el día en que "el niño" tenía que inscribirse en el registro civil, daban un máximo de 3 semanas para hacerlo y seguíamos sin ponernos de acuerdo. Tan harta estaba del tema, que le dije a mi marido que se fuese a registrarlo y le pusiese el nombre que le diese la gana. Aún desde el Registro me llamó por teléfono para proponerme algún otro nombre absurdo, a lo que le grité de nuevo que lo llamase como quisiera.
Volvió habiéndole puesto Pol, sólo Pol, pero con varios tachones previos en el documento.

Mi suegra se murió casi sin llamar a Pol nunca por su nombre, se dirigía a él como "el nene".
MOLTES FELICITATS, CARINYO MEU!!!

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