Hace algo más de un año hablé aquí de una traición, y juré que iba a dejar de ir con el lirio en la mano. Pues bien, ha vuelto a pasar.Me la han vuelto a dar con queso.
Esta vez una "amiga", a quien yo creía incapaz de traicionar a nadie por su trayectoria, plena de estrecheces y de puñaladas en sus propias carnes...
Hace unos meses me pidió un inmenso favor. Aunque no estaba en disposición de hacerlo, me la jugué por ella. Expuse mi culo y mi credibilidad, con una única condición. Una condición que debía cumplirse inexcusablemente antes de acabar el año, y que aceptó inmediatamente.
Pues bien, me ha fallado.
Aceptó mi condición sin pararse a pensar si podría cumplirla, pero jurando y perjurando que lo haría.
Ni siquiera le interesó ni le importó qué exponía yo, qué me estaba jugando por ella, cómo había conseguido hacerle el favor. No me preguntó. Sólo quería salvar su culo, y para ello no se cortó en venir llorando y magnificando su problema para tocarme la fibra sensible que sabe que la tengo floja.
A la hora de la verdad, no ha cumplido, y ahí sí me ha tocado donde más me duele.
Encima ha salido huyendo como los débiles, sin dar la cara y por la puerta de atrás.
Siempre digo que no me va a volver a pasar, que ya he aprendido... es mentira. Esta vez no voy a decirlo.
Cada vez es distinta, y no la reconozco. Está claro que a la que el lobo cambia el disfraz de oveja por cualquier otro, yo muerdo el anzuelo. No sé reconocer el engaño, me falta ese gen.
Lo que sí es cierto es que nadie me engaña dos veces. La confianza es una soga muy larga, pero que se rompe con facilidad.
Ya lo dije entonces, debería cambiar el título del blog, si no fuera porque me gustan tanto los Queen y es mi pequeño homenaje.
Pero estaréis conmigo en que es una ironía.