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viernes, 3 de diciembre de 2010

el timo 419

Quiero pedir disculpas a todos los que seguís este blog porque he desaparecido durante un mes sin dar ninguna explicación. Ni he aparecido por este blog, ni por ningún otro, y es que he estado muy entretenida.
Lo que me ha tenido entretenida ha estado a punto de materializarse en una estafa, y es por eso que quiero contarlo aquí, para advertir y dar difusión, aunque sea pequeña, porque en la red no lo he visto denunciado.

El tema se inició hace cosa de dos meses y pico cuando, animada por un amigo, me inscribí en un portal de parejas, concretamente Parship.es (qué queréis, soy humana: de vez en cuando me dan arrebatos de no querer estar sola). Transcurrido un mes, el movimiento era escaso, y los contactos nulos (la verdad es que yo tampoco ponía mucho de mi parte).
De repente contactaron conmigo en inglés dos tipos, uno desde Londres y otro desde Dubai, con historias distintas, pero con algunos rasgos en común. Tras cruzarnos varios mails, dejó de interesarme el de Dubai y seguí la comunicación con el de Londres, vía mail y por chat, lo que me ocupaba el escaso tiempo sin trabajar de que dispongo. Me facilitó algunos datos que yo podía comprobar, y lo hice: una dirección que confirmé en google que existía, y un número de teléfono con prefijo internacional 44 del Reino Unido al que llamé y me contestó, aunque sólo hablé con él unos segundos, porque me costaba entenderle y pensé que mi listening necesitaba mejorar mucho.

Para resumir la historia, se trataba de un irlandés bien situado cuya ex-mujer murió de cáncer meses después de divorciarse, hace unos tres años. Freelance como computer consultant, solo en el mundo a excepción de un hijo que estudiaba en una universidad de Londres y al que adoraba, por supuesto. Me mandó una foto suya, con una pinta de irlandés indiscutible.
Estaba en Londres terminando un proyecto de trabajo, había viajado por muchos países y anteriormente había trabajado en Barcelona, cuyo ambiente le encantaba, igual que las mujeres españolas, así que pensaba instalarse aquí al acabar el proyecto actual.

Debo decir que leo toda la literatura referente a mi trabajo en inglés, pero es muy especializada. No tengo oportunidad de mantener conversaciones ni leo en inglés nada que no sea de patología, así que mi nivel no es especialmente elevado. Por ello aunque me chocaban algunas expresiones, tiempos verbales y sintaxis que utilizaba en sus mails y en el chat, pensaba que mis conocimientos de inglés coloquial son muy escasos.

Naturalmente mi interés fue aumentando, al notar el suyo y sus ganas de venir a Barcelona a conocerme. Acabó su proyecto y concretó la fecha de su viaje, enviándome la confirmación de KLM de su vuelo.
A todo esto he de añadir que se interesaba mucho por mis hijos, siempre me preguntaba por ellos, sobre qué hacían, dónde estaban, les daba recuerdos... Su hijo pasaba unos días con él y también me enviaba saludos, incluso llegó a escribirme un mail adjuntando una foto.

Así se fue preparando el terreno, hasta que unos días antes de venir, le surgió una entrevista de trabajo en Nigeria, y aunque debía viajar allí, aquéllo "no cambiaba los planes" porque sólo estaría un día. Viajaría con su hijo, a quien le hacía gracia ver otros lugares, y así además no iría solo.
Aquí se me subió la antena aunque todavía daba crédito. Se suponía que desde Nigeria me escribiría, puesto que se llevaba el portátil.
Y efectivamente, me escribió. Para contarme una película tan inverosímil que hasta yo, que soy una ingenua, no me tragué. Pero por aquéllo de... ¿y si fuera cierto?, le contesté. También me llamó por teléfono desde un número nigeriano (comprobé el prefijo inmediatamente), y esta vez ya pude hablar con él y escucharlo algo más , de manera que en seguida me di cuenta que de británico tenía menos que yo, y entendí por qué me parecía que llevaba una zapatilla en la boca: su inglés era africano, concretamente nigeriano. Nos cruzamos varios mails y llamadas de teléfono pero no consiguió nada.

Para hacerlo corto, el cuento era que al llegar a Nigeria, un taxista los había engañado y los asaltaron unos hombres armados que les pidieron todo lo que llevaban encima. El hijo, con su espíritu joven y rebelde, se había negado, le habían disparado en la cabeza y se encontraba en coma en el hospital. Lo había denunciado a la policía quien no le había hecho mucho caso, había acudido a la embajada donde tampoco, y su banco al que llamó para pedir dinero no tenía oficina por allí. Naturalmente, tenían que hacerle una radiografía a vida o muerte para saber dónde estaba alojada la bala, que costaba 750€. No quería pedírmelo, pero no tenía otra opción, me lo devolvería, y me imploraba por favor que salvase la vida de su hijo.
Evidentemente se acabó la comunicación.

Lo primero que hice fue denunciarlo a la webmaster de Parship, quienes me contestaron inmediatamente y eliminaron su perfil de la página.
Gracias a la inestimable ayuda de Patsy, aprovechando que estuve en Madrid, comprobamos que el número de teléfono que me había dado, aunque tiene el prefijo de Reino Unido, se sigue de diez cifras, las dos primeras 70, lo que le hace ser un número especial que puede hacer y recibir llamadas desde cualquier lugar. Puede contratarlo cualquiera, pero los británicos no suelen hacerlo porque es caro.
Estaba convencida de que el otro tipo que me escribió desde Dubai era otro timo parecido, y comprobé que el número de teléfono que me dio también tenía las mismas características. También comprobamos que la dirección que me había facilitado no correspondía a ningún hotel, donde se suponía que vivía en Londres. Quisimos averiguar las IP y su localización desde donde mandaban los mail, pero ahí no conseguimos nada.

Debo confesar que me fastidió bastante, y empecé a buscar información por internet. La red va plagada del llamado timo o estafa nigeriana, que también se denomina timo 419 porque es el artículo del código penal nigeriano que infringe, y tiene múltiples variantes, siempre ofreciendo comisiones sustanciosas al colaborar para cobrar una herencia, o una lotería, donaciones a ONG y otras. Falsifican sellos, firmas y membretes oficiales y suelen ser timos bastante elaborados. No siempre operan desde Nigeria, pero el timo se ha quedado con ese nombre.

Sin embargo, no he encontrado nada en relación a páginas de contactos, y estoy segura de que tiene que haberlo. He vuelto a indagar en el portal y, sabiendo lo que sé, he visto más de un perfil que huele a timo nigeriano.

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